Opinión

Sobre este blog

El barrio es nuestro es un blog colectivo alimentado por la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (FRAVM). El nombre alude al viejo grito de guerra del movimiento vecinal que sirve para reivindicar el protagonismo de la vecindad en los asuntos que la afectan, a menudo frente a aquellos que solo ven en el territorio un lugar de negocio y amenazan su expulsión.

15M: no hay dos sin tres

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El barrio es nuestro es un blog colectivo alimentado por la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (FRAVM). El nombre alude al viejo grito de guerra del movimiento vecinal que sirve para reivindicar el protagonismo de la vecindad en los asuntos que la afectan, a menudo frente a aquellos que solo ven en el territorio un lugar de negocio y amenazan su expulsión.

“Dormíamos, despertamos”. Se acaban de cumplir quince años de un acontecimiento y un movimiento que han marcado la historia reciente de nuestro país, el 15M. Tres lustros desde que, al término de una manifestación impulsada el día de San Isidro por la plataforma Democracia Real ¡Ya!, un grupo de jóvenes se plantó con sus tiendas de campaña en la Puerta del Sol para mostrar su indignación ante una clase política que vivía cada vez más alejada de la calle y de las necesidades de la gente de a pie. Haciendo gala de una inmensa creatividad y una portentosa inteligencia colectiva, enseguida la modesta acampada se transformó en un gran campamento, con réplicas en otras ciudades y pueblos, dando después el salto a los barrios. El Movimiento de los Indignados pasó del “toma la plaza” al “toma los barrios”, descentralizando la protesta y extendiendo su espíritu contestatario y su organización al ámbito más local. Decenas de miles de personas dieron vida a las asambleas populares del 15M, espacios de democracia radical en los que una nueva generación se mezcló con activistas vecinales y sociales ya existentes, y juntos y juntas, de forma más o menos coordinada, se enfrentaron, con mucha imaginación y pocos recursos, a las necesidades de sus barrios y de toda la sociedad.

En la retina nos quedará para siempre esta fabulosa experiencia asamblearia, no exenta de contradicciones y debilidades, junto a las multitudinarias marchas desde los barrios al centro de la capital, y al magnífico repertorio de acciones de comunicación y protesta desplegado por el Movimiento 15M, empezando por los Stop Desahucios que por todos los rincones defendieron, y aún hoy defienden, el derecho a una vivienda digna frente a la voracidad inmobiliaria de bancos, fondos buitre y especuladores de todo pelaje y condición.

El poso del 15M ha sido enorme. Con sus mimbres, numerosos colectivos vecinales rejuvenecieron, a la par que surgieron otros y se extendieron y multiplicaron movimientos como la Plataforma de Afectados por la Hipoteca o las redes por la sanidad pública, y parte de sus bases estuvo detrás de experiencias políticas tan notables como las candidaturas municipalistas de los años siguientes. Su espíritu, que es el mismo que siempre ha movido al movimiento vecinal, se encuentra en la base de las mareas sociales (blanca, verde, naranja…) y de las redes de apoyo mutuo que se activaron para hacer frente a la pandemia de la covid19 y a catástrofes como la dana de Valencia.