Javier Cercas: "Para creer en lo que cree un cristiano hay que estar un poco loco"

El escritor Javier Cercas publica 'El loco sin Dios'

¿Existe la resurrección de la carne y la vida eterna? Esta es la pregunta que obsesiona a Javier Cercas (Ibahernando, Cáceres, 1962) porque, como buen y amoroso hijo, quiere poder decirle a su madre que sí, efectivamente, que cuando muera podrá volver a estar de nuevo con su marido. "Cuando se murió mi padre mi madre decía 'yo entiendo que se haya muerto, pero no que no vaya a volver a verlo'. El cristianismo es una rebelión contra la muerte, hay que estar un poco loco para pensar esto", remarca el autor, embarcado inesperadamente en semejante aventura para obtener la repuesta de la única persona que puede dársela con total legitimidad: Jorge Bergoglio, esto es, el Papa Francisco.

Pero para entender bien de qué estamos hablando hay que retroceder un par de años en el calendario. En mayo de 2023, Cercas estaba firmando libros en el Salone del Libro de Turín cuando un representante del Vaticano se presentó con una proposición: habían pensado en él para acompañar al papa Francisco y su comitiva a Mongolia y escribir un libro acerca del viaje, la Iglesia o lo que deseara. No se trataba de un encargo, le explicó Lorenzo Fazzini, responsable de la editorial de la Santa Sede, sino que, por primera vez, el Vaticano le abría sus puertas a un escritor dándole libertad total, y las facilidades necesarias, para hablar con quien quisiera y preguntar lo que quisiera. 

"'¿Pero ustedes no saben que yo soy un tipo peligroso?'", contestó el escritor, católico de educación pero ateo y, como el Papa Francisco, también anticlerical. "Me pareció raro que El Vaticano pensara en mí. La única pregunta que no he hecho en este tiempo es por qué pensaron en mí. Lo que sí sé es que ningún escritor en su sano juicio hubiera rechazado semejante propuesta, y yo no la rechacé", ha confesado divertido en la tarde este lunes en un encuentro con periodistas en la sede madrileña del Instituto Cervantes para presentar el resultado de todo este delirante periplo, una especie de "elogio de la locura", que llega este martes 1 de abril a las librerías con el título de El loco de dios en el fin del mundo (Random House, 2025).

¿Pudo hacerle esa pregunta Cercas a Bergoglio? Llega un momento en esta "novela sin ficción" en la que ese detalle en absoluto menor pasa a ser casi lo de menos, pues en el camino aparecen otros muchos interrogantes, multitud de personajes, profundas conversaciones. Pero no se desvía el escritor de su obsesión, pues si acepta viajar con Francisco a Mongolia es para hablar con él acerca de la vida eterna y la resurrección de la carne. Este es el meollo. Explicado en otros términos: para preguntarle si sus padres se reencontrarán más allá de la muerte, y transmitirle, palabra a palabra, la respuesta del papa a su madre, una devota católica llegando al final de su vida. Empujado por el misterio de la trascendencia y el ansia de inmortalidad, el escritor, un loco sin Dios, se embarca entonces en una extraordinaria aventura siguiendo al loco de Dios hasta el fin del mundo.

Este libro trata de cómo yo, un ateo, un loco sin Dios, va hasta el fin del mundo en busca del Papa, que es el loco de Dios, para preguntarle si mi madre va a ver a mi padre después de la muerte

"Este es el enigma central del cristianismo, de nuestra civilización. La resurrección de la carne y la vida eterna, como dice el Credo. Sin esa creencia increíble no se es cristiano. Y esto lo dice San Pablo, no lo digo yo, ni el Papa Francisco. Pero este es el misterio central del cristianismo, un enigma colosal", apunta Cercas, para luego explicar divertido: "Mi madre era una mujer profundamente católica. Comparada con la fe de mi madre, la del Papa Francisco es un tanto dubitativa. Por eso, mi madre iba a ver a mi padre al morir, porque eso es justamente lo que promete la Iglesia Católica. Este libro trata de cómo yo, un ateo, un loco sin Dios, va hasta el fin del mundo en busca del Papa, que es el loco de Dios, para preguntarle si mi madre va a ver a mi padre después de la muerte. Porque el papa es la persona más autorizada para contestar a esa pregunta, sino la única".

"Yo soy un loco reprimido, pero me suelto en los libros", afirma divertido, para luego asegurar que este es el "libro más loco" que ha escrito, "con un montón de locos por ahí" porque, en primera instancia, "para creer en lo que cree un cristiano hay que estar un poco loco". Una conclusión esta que Cercas ha ido viendo a medida que escribía, pues él va descubriendo lo que quiere decir a medida que escribe. "Así, me doy cuenta de repente de que Francisco, que se llama así por Francisco de Asís, es el loco de Dios. Me doy cuenta de que para creer estas cosas hay que estar muy zumbado, de que para ser misionero hay que estar zumbado del todo, y de que yo también estoy zumbado pero no creo en Dios, así que soy el loco sin Dios", explica en privado en conversación con infoLibre. "Este es un libro de locos, está claro", apostilla.

Es mucho más fácil leer el Evangelio desde la izquierda que desde la derecha

Un brote de cierta locura es el que abrió al autor las puertas del Vaticano, algo que aún ahora la "llena de perplejidad" por su condición de ateo y anticlerical. "Es un acto de valentía, porque ni siquiera han querido leer el libro. Lo van a leer ahora. Podría crearse un problema gordo, porque estuve hablando con todo el mundo, entrando por todas partes", asegura entre risas, para acto seguido reconocer que se le dio esta oportunidad porque, "probablemente, es un papa excepcional". "Yo no imagino a Benedicto XVI haciendo esto, ni a Juan Pablo II tampoco", puntualiza, y agrega: "Porque nadie tiene más prejuicios que yo contra el cristianismo y la Iglesia Católica".

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El loco de Dios en el fin del mundo, en su amalgama de géneros, tiene también tintes biográficos en torno a la figura de Jorge Bergoglio, un sumo pontífice con tendencias progresistas que no gustan a la facción más conservadora de la jerarquía eclesiástica. Eso sí, es "absurdo decir que es comunista", aclara el escritor, "porque nunca ha sido marxista". Y desarrolla: "Digamos que las ideas de Francisco están mucho más cerca de lo que hoy llamamos izquierda. Él es un papa, un radical del evangelio, y ocurre que es mucho más fácil leer el evangelio desde la izquierda que desde la derecha, sin ninguna duda, esto es un hecho", defiende: "El cristianismo primitivo al que Francisco ha querido volver es ese, que es lo contrario del que está pegado al poder y del clericalismo".

La española es una de las iglesias más resistentes a lo que intenta Francisco

Y todavía continúa Cercas: "Los papas no son ni de derechas ni de izquierdas, pero las ideas de Francisco están más próximas a la izquierda que a la derecha, porque de hecho no están próximas a la derecha. Al mismo tiempo, hay cosas inamovibles en la Iglesia como el aborto, eso no hay papa que lo quite. Pero desde el punto de vista político es un socialdemócrata crítico con el capitalismo. Es indudable que está mucho más próximo a la izquierda, porque el cristianismo lo es. Lo otro es falsificarlo, pero ocurre que en España nos ha tocado lo que nos ha tocado, que es una perversión del cristianismo. También creo que hacen falta cuatro papas como este para que la Iglesia se ponga un poco al día".

Subraya en este punto Cercas que en España tenemos un "problema muy gordo, porque todos los males de la Iglesia están concentrados aquí". El clericalismo, el constantinismo... enumera. "También el franquismo, que es la encarnación de los males de la Iglesia pegada a un poder indeseable, convertida en puro clericalismo con el cura al lado del alcalde, del juez y del médico. Eso es lo contrario de lo que debería ser la Iglesia y lo que está atacando el papa Francisco con toda la razón del mundo, y con muchos problemas en España, donde ha habido muchas resistencias. Porque la española es una de las iglesias más resistentes a lo que intenta Francisco. Por eso mucha gente, no solo en España sino también fuera, está pensando en la posibilidad de que esto sea pasajero", termina, para acto seguido rematar: "No va a ser fácil una contrarrevolución. Los detractores de Francisco son muchos y muy poderosos, sueñan con darle un giro a la Iglesia, pero yo creo que no va a ser tan fácil".

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