‘Vinagre de manzana’, cuando la vida sana puede matar

Fotograma de 'Vinagre de manzana'.

Nos pilla un poco lejos el escándalo de la influencer australiana Belle Gibson que había levantado su personaje público sobre mentiras. Pero nos resulta más cercana la ciénaga de información falsa sobre la salud en la que nos movemos. Las vanas esperanzas que se dan a quienes padecen enfermedades graves y que pueden apartarles de su verdadera cura.

La miniserie australiana Vinagre de manzana, en Netflix, basa sus seis episodios ese caso real y lo extiende a las peligrosas terapias alternativas con las que se tienta a quienes sufren de cáncer.

Una falsa superviviente de cáncer

Belle Gibson se hizo popular en redes sociales mintiendo sobre su salud. Afirmaba ser superviviente de un tumor maligno de cerebro gracias a terapias alternativas y a un estilo de vida saludable.

Proponía apetecibles recetas veganas, sin gluten y todo el pack de moda y fue ganando popularidad hasta llegar a un acuerdo con Apple para el lanzamiento de una app en sus relojes y con la editorial Penguin para la edición de su libro de cocina. 

Desenmascarada por dos periodistas

Justo entonces se descubrió la estafa, gracias a dos periodistas, Beau Donelly y Nick Toscano, del diario The Age, que la desenmascararon. Posteriormente escribieron un libro con su caso y en él se ha basado la guionista Samantha Strauss para crear esta serie. 

Todo esto se atisba desde el principio ya que el guion va dando saltos en el tiempo. Tantos que pueden llegar a despistar en algunos momentos. El resultado es entretenido, aunque un poco frívolo. 

La insondable mente de los timadores que van directos al precipicio

La parte de la fascinante psicología de los timadores y de los creadores de startups con mucho camelo es una de las especialidades de Netflix, con ¿Quién es Anna? y Fyre, y las plataformas en general, con WeCrashed, La batalla por Uber, The dropout: auge y caída de Elizabeth Holmes, por ejemplo. 

Hasta ahí todo bien. El contraste entre la imagen pública de estos jóvenes triunfadores que se venden como modelos sociales y la dificultad real de levantar empresas muestra una cara del capitalismo exhibicionista en el que vivimos que merece ser señalada.

El tren que descarrila tiene morbo. Por un lado, da pena ver estrellarse a alguien que se esfuerza, que está a punto de tocar el sol y por otro gratifica ver como se hace justicia y no hay impunidad para la sarta de mentiras de la gurú del bienestar Belle Gibson.

La angustia de la enfermedad requiere más cuidado

El problema de esta serie es combinar ese tono estresante pero hipnótico, adecuado para ver un tren que descarrila, con el que requiere contar la historia de personas con cáncer con malos pronósticos

Porque además de la trama principal, la serie cuenta otras historias. Especialmente la de Milla. Gibson idolatraba a otra personalidad de las redes, auténtica enferma de un raro tumor. Aunque tomaron varias referencias para construir su personaje, Milla está basado principalmente en Jessica Ainscough, que fue conocida como “guerrera del bienestar”

Falsas terapias que cuestan vidas

Esta joven se apuntó a la terapia Gerson, en la serie llamada terapia Hirsch, seguramente para evitar demandas. Esta falsa cura del cáncer incluye tomar trece zumos al día y hacerse constantes enemas con café para purificar el cuerpo.

El personaje de la serie no solo desoye el consejo de su equipo médico, sino que arrastra a su familia en sus delirios sobre falsas terapias y divulga entre sus seguidores un tratamiento catastrófico. 

La osadía de quienes menos saben

Comparte con su antagonista en la serie un parloteo pseudocientífico en el que se puede afirmar cualquier cosa y rebatir cualquier cosa sin la menor base científica, tocando de oídas. Quienes proponen estas curas, en la serie y en la realidad, acusan a la medicina de soberbia mientras hacen sus propuestas con bases mucho más quebradizas.

A esta dura historia se añade otro personaje con cáncer de mama que no puede sustraerse a la esperanza que estas prescriptoras ofrecen. Cae presa de las preciosas fotos y los mensajes ilusionantes que ve en sus redes sociales. 

En busca de un milagro

Su experiencia cuenta la seducción que puede traer un alimento mágico, una gimnasia reparadora, un nuevo y exótico gurú frente a las incomodidades e incertidumbres del sistema sanitario, carente de glamour.

La serie puede resultar dolorosa si alguien cercano está sufriendo un proceso grave o viviendo estas dudas sobre las propuestas de sus equipos médicos. Abarca muchas historias para hacer una foto panorámica, pero saltando de una a otra no les da la importancia que requieren. 

Sin embargo, ofrece una estupenda reflexión sobre un tema no abordado frecuentemente en las series, y muy presente en la calle, el arrollador poder de las pseudoterapias. 

Toxicidad femenina

Este título escrito por tres mujeres da a la historia muchas claves de una toxicidad en redes particularmente femenina. Mientras algunos prescriptores masculinos venden musculación, disciplina y dinero como sinónimo de éxito, por el lado de algunas jóvenes son imprescindibles la delgadez, el postureo, y una estética impecable.

Tienen que mostrarse encantadoras incluso contando sus problemas, que se ven teñidos de un positivismo impostado que resulta pringoso. Este optimismo de pega, unido a la necesidad de generar constante contenido crea unas obligaciones imposibles.

Una heroína escurridiza

La serie está protagonizada por Kaitlyn Dever, una actriz estadounidense que ya deslumbró con sus personajes en Creedme y en Dopesick, dos magníficas miniseries. En esta ocasión también borda este personaje desagradable e inestable. 

Nadie del equipo se ha puesto en contacto con la verdadera Belle Gibson, y en pantalla se presume de no haberle pagado un dólar. La australiana nunca ha ido a prisión y no ha pagado la multa de 410.000 dólares a la que fue condenada, aunque en 2021 le fueron embargados bienes para cobrar la deuda. 

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