¿Quo vadis, derecha judicial?
Tenía ganas de ver la respuesta de la Sala de Apelaciones del T.S. al recurso del F.G.E. por el registro de sus dispositivos móviles, y una vez llegada esta, no me ha supuesto ninguna sorpresa, simplemente refuerza mi opinión sobre la deriva irracional de la derecha judicial.
Hace ya tiempo que esa facción de la derecha judicial transita por el camino de la intromisión de la justicia en la política –recordemos los casos Atutxa, Bateragune, Garzón, Doctrina Parot, etc...–, en la que Tribunales de Derechos Humanos europeos y de la ONU propinaron unas bofetadas jurídicas al T.S.
Parece que aquello no fue suficiente y comenzaron a hacer el ridículo en Europa con las Órdenes de detención contra Puigdemont, la rebelión y la sedición en el Procés.
Ahondando más si cabe en el ridículo, realizan una interpretación aberrante del concepto de “enriquecimiento”, con el único objetivo de no aplicar la ley de Amnistía.
Seguidamente, alejándose de la ley que les obliga a los jueces a seguir unas determinadas reglas en la forma de interpretar las leyes (artículo 3 del Código Civil), el T.S. en los argumentos expuestos en su rechazo a la aplicación de Ley de Amnistía, afirma sin sonrojarse, que interpretar la ley sin otra referencia que la que proporciona la voluntad del legislador, es abdicar de su función como jueces, porque según ellos, no basta con la voluntad política, las leyes no pueden interpretarse como un mandato verbal dirigido por el poder político a los jueces, sino que deben ser sometidas "a una interpretación judicial".
Los 'Marchena boys' se permiten otro lujo, amenazar a los Magistrados del T.C. de llevarlos 'p´alante', como dice M.Á.R.
Es decir, se permiten el lujo de decir que ellos interpretan la ley como les viene en gana.
Más aún, la Sala de lo Penal del T.S. en el Auto de 28/11/2024, en respuesta a la querella interpuesta por HazteOir.org y VOX contra los Magistrados del T.C. por su sentencia estimatoria del recurso de amparo en la sentencia de los ERE, se autoatribuye la competencia de enjuiciar eventualmente la conducta de los Magistrados del T.C. por un delito de prevaricación.
Los 'Marchena boys' se permiten otro lujo, amenazar a los Magistrados del T.C. de llevarlos 'p´alante', como dice M.Á.R.
¿No recuerdan estos señores que en el año 2015 el PP otorgó una ¨bala de plata¨ al T.C. para controlar al Parlamento Catalán, dotando a este alto Tribunal de un haz de potestades para garantizar el cumplimiento efectivo de sus resoluciones, incluyendo multas, inhabilitaciones, incluso la vía penal, para supuestos de incumplimiento de sus resoluciones?
Caen en su propia trampa y pueden sufrir sus propios desmanes si siguen con esa actitud indigna de tratar de controlar la política desde la judicatura.
¿Quo vadis, derecha judicial?
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Miguel García Tarrío es socio de infoLibre.