TELÉFONOS MÓVILES

Por qué los móviles baratos son cada vez más caros (y lo serán más con los aranceles de Trump)

Un visitante durante la jornada inaugural del MWC 2024, el principal congreso tecnológico del mundo que regresa el próximo 3 de marzo a Barcelona.

Con gran parte de las facturas de telefonía disparadas —Movistar, Orange y Vodafone han subido sus tarifas casi un 12% en los últimos tres años, según Kelisto—, los usuarios a los que les toca cambiar de smartphone miran con preocupación sus precios en los catálogos, webs o en los lanzamientos de nuevos productos. Si antes de la pandemia se podían encontrar con facilidad móviles de gama media —con buenas pantallas, buena duración de la batería y características ya interesantes— por 200 euros, actualmente están entre los 400-500 euros. En cambio, los de gama alta —procesadores más potentes, diseños premium y grandes capacidades — se disparan ya por muy encima de los 1.000 euros

Según la última investigación de Canalys publicada la semana pasada, el mercado mundial de móviles creció un 7% en 2024, alcanzando 1.220 millones de unidades, lo que marca un repunte después de dos años consecutivos de caídas. Sin embargo, su precio de venta promedio global aumentó en torno al 3% interanual hasta los 365 dólares, según el informe Market Outlook de Counterpoint Research publicado en noviembre de 2024. 

En 2025 se espera, según los resultados preliminares del estudio Market Pulse de Counterpoint Research adelantados este enero, que el crecimiento de los ingresos continúe superando el aumento del volumen, con un incremento de los ingresos del 8% interanual en comparación con el de las ventas del 4%. Es decir, que se venderán más teléfonos sí, pero sobre todo serán más caros.

Aunque a estas cifras, César Córcoles, profesor de los Estudios de Informática, Multimedia y Telecomunicación de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), les añade un matiz: "Primero, hay que separar los datos de los modelos Android de los Apple, cuyos precios de lanzamiento son de 700 euros como mínimo en los modelos más básicos. Y, segundo, en el Sudeste Asiático y África se venden muchos modelos más baratos de 300 euros". La percepción cambia, explica, en EEUU y Europa, incluida España, donde es "muy difícil encontrar estos modelos más básicos". 

Quitando la variable de Asia y África, ¿por qué se está produciendo esta subida de precios en los móviles en el resto del mundo? "El incremento en los últimos ejercicios, sobre todo de los smartphones de gama media, ha sido destacable. Cualquier usuario lo ha podido percibir al ir a comprar un terminal similar al de generaciones anteriores", apunta Sara Muñoz Santos, economista y experta en consumo. 

Los expertos consultados por infoLibre reconocen que esta subida responde a varios factores de tipo tecnológico pero también económico, social y estratégico.

El oligopolio de fabricantes

El primero, por el propio ecosistema. "Estamos en un mercado que prácticamente está en manos de tres o cuatro fabricantes grandes, en una situación casi de oligopolio", asegura Córcoles. En el caso de España, Xiaomi, Samsung y Apple acapararon en 2024 el 70,9% de las ventas totales.

Ante este escenario, las compañías a veces intentan aprovechar su posición de ventaja y rentabilizar las novedades. Por ejemplo, Apple fue muy criticada en 2022 por la subida de precios del iPhone 14 ya que, incluso en su configuración de menor memoria, superaba la barrera de los 1.000 euros. Esto se tradujo en menores ventas y que, un año, el iPhone 15 llegase con un coste un poco más bajo —el modelo de 128 GB se podía comprar 959 euros— y similares al modelo anterior. 

Y, más recientemente, la explosión de los móviles plegables tira también para arriba de los precios. "El último Oppo, por ejemplo, está en 2.000 euros porque es el smartphone plegable más delgado del mundo. Así que, ante estas cifras, gastarte 1.000 ya no parece tan caro", reconoce Córcoles. 

Una vida cada más larga

El segundo elemento a tener en cuenta en la subida es que la frecuencia con la que una persona suele cambiar de móvil se ha elevado: si antes se hacía cada año o año y medio, ahora se puede hacer cada tres o cinco años. "Esto provoca que como es un mercado más frío se disparan los precios", sostiene Córcoles. 

Este factor está estrechamente ligado con el tercero: estos dispositivos se están volviendo cada vez mejores y tienen una vida útil más larga. Por un lado, porque, tal y como detalla Córcoles, amplían las actualizaciones de los sistemas operativos, tienen menos diferenciaciones entre las gamas ya que son diferencias que el usuario no nota a nivel usuario y, sobre todo, porque las baterías han mejorado "su degradación" y cada vez duran más a pleno rendimiento. 

Por ello, tal y como señala Córcoles, los fabricantes, que son conscientes de esta nueva realidad, cada vez abren más el mercado a "anillos, cascos de realidad virtual o gafas". 

Encarecimiento de los costes de fabricación y distribución

Y el cuarto elemento a tener en cuenta es el incremento del importe de los materiales. "La inclusión de componentes más premium, que antes se asocian únicamente a la alta gama, ha contribuido al aumento del coste de estos modelos más accesibles", reconoce Muñoz Santos que cita las pantallas OLED, procesadores más potentes, cámaras de alta resolución, múltiples lentes, mayor capacidad de procesamiento de imágenes, resistencia al agua o la conexión 5G. 

Unos componentes que son cada vez más premium, pero también más caros por la inflación generalizada y el incremento en los costes de componentes como chips, pantallas y baterías. Pero, tal y como explica Muñoz Santos, no hay que olvidarse de "los problemas en la cadena de suministro, como la escasez de semiconductores, que ha repercutido en los importes de fabricación de los terminales, y por ende, en el precio final de los dispositivos". 

En una industria especialmente afectada por el incremento de importes logísticos y de distribución tras la pandemia y la posterior la crisis económica por la guerra de Ucrania, se vivió el "cóctel perfecto". "Hubo escasez de materiales, especialmente de semiconductores, aumentaron los precios de los componentes como pantallas, chips, o baterías, se incrementaron los costes manufactureros y de transporte", defiende Muñoz Santos que apunta que todo esto contribuye a "engordar la suma final de los terminales". 

Y aún faltan los efectos de la guerra comercial de Trump

Sin olvidarse, de la guerra comercial y de aranceles que se está abriendo tras la vuelta de Donald Trump a la Casa Blanca. "Si EEUU o cualquier otro país decide interponer nuevos aranceles que afectan a productos electrónicos tendrá un impacto directo en el precio de los smartphones", avisa Muñoz Santos. 

Aunque esta experta reconoce que aún no se pueden aventurar las consecuencias exactas porque aún no se conocen la magnitud de los mismos, sí que se pueden intuir recordando lo que sucedió en el anterior mandato de Trump con su guerra arancelaria con China. "Un móvil depende de una gran cantidad de componentes electrónicos que se fabrican e importan desde diferentes países. Si se implantan nuevos aranceles a los productos importados de estos países, los costes de fabricación, ensamblaje y distribución aumentan", indica Muñoz Santos que recuerda que "no es descabellado" pensar que esta subida se traslada al precio final que ve el usuario en la tienda. 

Esta guerra arancelaria también podría afectar a la demanda de los dispositivos de mayor importe y provocar una deslocalización de la producción a países con políticas en esta materia más laxas. "Aunque hablamos de un arma de doble filo, ya que si bien se pueden suavizar los efectos de los aranceles, hay que incurrir en costes de reubicación. Algo que implicaría, en el corto plazo al menos, un incremento en el precio de los smartphones, dadas las inversiones que tendrían que asumir los fabricantes", sostiene Muñoz Santos. 

La IA no vende más móviles (por ahora)

"Lo que está claro es que el consumidor medio gasta cada vez más en el móvil", resume Córcoles. Para este experto, para un usuario medio, pesa más el tipo de cámara y sus especificaciones que la etiqueta que están añadiendo ahora todos los fabricantes: la inteligencia artificial. "Es un factor de venta para las empresas, pero para los consumidores no es un factor de compra", reconoce este profesor. 

Un factor de venta que puede encarecer aún más el dispositivo en función de cómo se gestione esta tecnología: si desde la nube o en el propio teléfono

En el primer caso, en aquellos productos en el que son las aplicaciones las que hacen peticiones a la nube, es decir, a la red de servidores remotos conectados a internet que almacenan, administran y procesan datos o software. En este caso, aunque no tienen porque encarecer la fabricación, si que encarecen las infraestructuras. 

Pero no toda la inteligencia artificial tiene que funcionar en grandes servidores, también lo puede hacer en el propio dispositivo. Y aquí entran en juego los chips de cada fabricante y donde aparecen nombres como NVIDIA, Quantum o MediaTek. Unos chips que, como apuntamos más arriba, han visto aumentado sus costes en los últimos años. 

El efecto lujo

Más allá de la tecnología, hay que tener en cuenta que los tiempos han cambiado y ya no hay la misma percepción de los móviles que existía hace ya un par de años. Los teléfonos son, cada vez más, una extensión de nuestra mano. Más allá de la adición o no que generan en cada uno, cada vez hace más cosas: sus cámaras y sus pantallas han desplazado a las cámaras digitales y también a ordenadores y televisiones, se puede navegar ya cómodamente por Internet, cuenta con miles de aplicaciones para facilitar al usuario su día a día…  

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Los fabricantes son conscientes de su presencia casi constante en nuestra vida y sacan provecho de ello añadiendo además otro elemento impulsado por la actual sociedad capitalista en la que vivimos: el efecto lujo. "En determinados entornos, hay presión social por tener un móvil potente", reconoce Córcoles. "Saben que estos smartphones tienen un nicho de mercado muy concreto y que la razón de su venta no es solamente las características inherentes y que se presuponen a la "gama alta". Se trata de una cuestión de estatus también", completa Muñoz Santos. 

Lo que empezó Apple con sus iPhone en 2007 y ha ido perfeccionando en estos casi veinte años con sus series Pro y Plus, ha provocado que otras se suban a este barco, por ejemplo, Samsung con su gama Galaxy S. "Marcas que apostaban por smartphones de gama baja o gama media-baja, han empezado a dotar de elementos más premium a sus dispositivos y, en consecuencia, han incrementado su precio para posicionarse en el mercado como una opción intermedia y más atractiva para el grueso de los consumidores", explica Muñoz Santos. 

Para esta experta, la desaparición de los móviles de 150-200 euros del mercado no se debe tanto a que no haya modelos de gama baja en esta horquilla de precio sino que "ha habido un desplazamiento de la oferta hacia precios más elevados a causa de las mejoras tecnológicas, un encarecimiento de los costes de fabricación y distribución, y también a un posicionamiento de marca, que busca ofrecer un plus de calidad en sus terminales, por un precio algo superior". Eso sí, Muñoz Santos vaticina "una mayor diferenciación o brecha de precios y un mercado tal vez más segmentado", es decir, "que algunos smartphones se conciban como un lujo, destinados a un nicho de consumidores muy concreto, mientras que otros, que aunque aumenten ligera o moderadamente de precio, continuarán siendo asequibles para un gran número de usuarios". 

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