EL NUEVO CICLO ELECTORAL

Feijóo cumple tres años al frente del PP sin rastro de su "política para adultos"

El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo durante la clausura la Interparlamentaria del PP, este domingo en Sevilla.

Se cumplen ya tres años desde que Alberto Núñez Feijóo se hizo con las riendas del Partido Popular, forzando la caída de Pablo Casado en un congreso extraordinario celebrado en Sevilla en el que no tuvo oposición. Sus pares se lo concedieron, hartos de la manera de gobernar el partido de Casado y de su equipo y convencidos de que la caída del sucesor de Mariano Rajoy era la única manera de atajar los enfrentamientos internos entre Génova y la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso.

La negativa de la dirección del PP a cederle el aparato madrileño, históricamente el más influyente de España y entonces en manos de una gestora afín a Casado, fue el origen de la pelea con gruesas acusaciones de espionaje y de corrupción que rápidamente se desvanecieron del debate público. Y fue ella quien la ganó. La única condición que puso el actual líder del PP fue que nadie le disputase el poder y todos sus aliados, en aquel momento encabezados por el presidente andaluz, Juanma Moreno, se lo concedieron.

Feijóo se presentó como un político capaz de rehacer la imagen del PP como un partido unido, sin facciones ideológicas enfrentadas ni territorios disidentes, dispuesto a alcanzar pactos de Estado con el Gobierno de Pedro Sánchez, decidido a "sacar la política española del enfrentamiento", distante con los postulados de la extrema derecha y convencido de que no iba a participar del "entretenimiento infantil" de la política española: "Pretendo devolverle a las gentes una generación de políticos adultos", decía. Tres años después, ha realizado una enmienda a todos esos postulados. Su prioridad legislativa es no dar a Pedro Sánchez ninguna victoria, aunque comparta el fondo de sus iniciativas, y llevar a cabo una estrategia de deslegitimación del Gobierno más profunda que la que puso en práctica su antecesor, cuestionando todas las instituciones que no controla, desde el Congreso al Tribunal Constitucional.

Feijóo es un caso claro de que el poder desgasta, pero la oposición todavía más, sobre todo si no te proyectas de manera creíble como alternativa de Gobierno

Toni Aíra — Profesor de Comunicación Política

Por el camino ha perdido la noción del expresidente de la Xunta como un político moderado. Ya casi nadie recuerda los tiempos en los que combatía a Vox y se refería a esta formación como de extrema derecha. Ni de cuando criticaba la falta de colaboración entre fuerzas políticas y la agresividad como norma en la dialéctica política nacional. Feijóo confirmó muy pronto que, pese a sus declaraciones iniciales, no se mudó a Madrid para rebajar los decibelios de su predecesor, sino para profundizar en el ruido y el combate feroz en las trincheras del poder. El objetivo de Feijóo es ser el partido de referencia anti Sánchez y evitar que formaciones como Vox crezcan para capitalizar ese "descontento". Así, ya están haciendo suyas algunas de las señas de identidad de los ultras empezando por la bandera antiinmigración al hablar de "efecto llamada" y de que las fronteras españolas son "un coladero".

Alberto Núñez Feijóo renovó este domingo en el cierre de la 27 reunión interparlamentaria celebrada en Sevilla su compromiso para sacar a Pedro Sánchez de la Moncloa. "Voy a volver a repetir mis palabras de hace tres años menos tres días, que dije en Sevilla: no soy infalible, pero sí soy tenaz y no voy a parar hasta que logre que los españoles tengan un Gobierno del que fiarse", apuntó en la intervención de cierre del evento que ha reunido a más de 750 parlamentarios del partido, informa EFE.

Hace tres años, mientras los otros partidos "se frotaban las manos con la crisis del Partido Popular", la formación se puso "manos a la obra" y hoy es "el primer partido de España" y "el rival a batir de todos de la izquierda y de la derecha", sostuvo.

Estos tres años, dijo Feijóo, el partido se ha hecho fuerte, especialmente a nivel regional, aunque, ha reconocido, "faltó completar el 100 %" de los objetivos, es decir, llegar a la Moncloa." "Llegaremos un poco más tarde, pero llegaremos bien", señaló.

Un PP sin grandes cambios y en el que Feijóo no ha reforzado su liderazgo

A juicio de Toni Aira, profesor de Comunicación Política en la UPF Barcelona School of Management, no ha habido grandes cambios en el PP desde la llegada de Feijóo a la presidencia. Aira señala que no se ha producido un "cambio de caras" porque el gallego decidió nombrar como su número dos a Cuca Gamarra, la entonces portavoz de Casado, y que, además, Feijóo ha incumplido su promesa de "hacer política para adultos" pese a que él "vino a decir que todo lo que hacía Casado y su equipo era un tipo de política infantil, de pataleta y estéril". Sin embargo, a juicio del experto en comunicación, lo que ha acabado haciendo es "replicar" el estilo de Ayuso en "contraposición al Gobierno de Sánchez": "Cambio de fondo, poco", sintetiza. Además, considera que el liderazgo de Feijóo tampoco se ha visto reforzado en los últimos años, como así trasladan también las encuestas: "Es un caso claro de que el poder desgasta, pero la oposición todavía más, sobre todo si no te proyectas de manera creíble como alternativa al Gobierno y creo que no lo ha conseguido", zanja.

Por su parte, Gabriela Ortega, consultora política, miembro del Consejo Editorial de la Revista de la Asociación de Comunicación Política y directora de estrategia de la institución educativa ALEPH, señala como el principal cambio "organizativo" el hecho de que, a diferencia de la jerarquización que mantenía Pablo Casado, Feijóo deje hacer y deshacer a sus barones autonómicos. Cuando llegó a la presidencia del partido se asumió un nuevo orden interno, un pacto no escrito por el cual Génova no se metía en las decisiones de los territorios y estos dejaban manos libres al nuevo equipo para intentar ganar las elecciones. Sin embargo, ese pacto tiene también sus riesgos como ocurre en el caso del presidente valenciano, Carlos Mazón, al que Feijóo no ha podido destituir pese a su negligente actuación en la dana. Ortega, por su parte, tampoco cree que el liderazgo de Feijóo se haya visto reforzado, porque "el contexto nacional e internacional" le ha dejado en un segundo plano. En ese sentido, considera que beneficia más a figuras como la de Ayuso por su "carisma" y "posicionamiento más polarizador".

De un PP 'pacificado' internamente al fracaso del 23J

Para Ortega el principal éxito de Feijóo ha sido la "unificación" del Partido Popular donde actualmente "ya no hay estas voces disonantes que existieron con la presidencia de Casado", además de todas las victorias que ha conseguido a nivel electoral. Sin embargo, destaca que "todas esas victorias" conseguidas a nivel autonómico han sido "opacadas" por su principal fracaso, que es "no haber podido conformar gobierno" pese a haber sido la formación más votada el 23J. El líder del PP también erró con las expectativas, ya que daba por descontada la victoria al calor de las encuestas y, aunque ganó en votos y escaños, no pudo conseguir una mayoría suficiente ya que en todas las ecuaciones tenía que contar con Vox y Junts o el PNV.

Cada vez que hay un debate parlamentario donde Feijóo y Sánchez se lanzan pullas, en el siguiente barómetro del CIS es impresionante cómo crece la abstención o el ‘no iré a votar’

Gabriela Ortega — Consultora política

Aira responde tajante sobre el principal fracaso del líder del PP: el diálogo con el Gobierno. "No ha conseguido casi nada de aquello que ha descrito habitualmente a los líderes de la oposición que han acabado siendo presidentes, que es llegar a acuerdos o firmar pactos de Estado a pesar de tener grandes diferencias con el Gobierno de turno", sintetiza. El profesor de comunicación política recuerda que el conservador solo ha firmado un acuerdo significativo con Sánchez para reformar el Consejo General del Poder Judicial y lo hizo, a su juicio, a costa de generar una "imagen humillante" de España en la Unión Europea, ya que tuvo que haber un mediador de la Comisión de por medio. Ese, considera Aira, puede haber sido también el principal éxito del líder del PP.

El acercamiento con la extrema derecha, la ruptura y el 'caso Mazón'

Aira considera que Feijóo ha perdido "credibilidad" con sus homólogos europeos respecto al acercamiento con Vox, que aunque rompió con el PP en todas las autonomías por los menores migrantes, sigue siendo un socio imprescindible para los populares. En ese sentido, Feijóo dio un paso más allá que Casado, ya que aun no había llegado a Génova cuando dio su bendición a la decisión de Alfonso Fernández Mañueco, el presidente de Castilla y León, de meter por primera vez a los ultras en un ejecutivo autonómico. "Creo que eso eso le resta credibilidad de puertas afuera y, de puertas adentro, homologa a ojos de una parte del electorado potencial la opción de que, más o menos, los dos partidos pueden ser lo mismo y que uno no es más nocivo que el otro, con lo cual, en la competición entre ellos, el PP al homologar a Vox también le está dando una ventaja", señala.

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Por su parte, Ortega no considera que los pactos con los ultras le haya pasado factura al PP en general, ya que Génova busca seducir a los votantes de Santiago Abascal, pero son conscientes de lo difícil que resulta atraerlos, ya que en su mayor parte siguen desconfiando de la voluntad del PP de llevar a cabo el programa de máximos de la derecha. Sí que considera, sin embargo, que les está lastrando en el caso valenciano, con Mazón a la cabeza, ya desde la formación de gobierno en junio de 2023. Recientemente el presidente valenciano ha tenido que asumir los postulados de la formación ultra de cara a aprobar los presupuestos con los que va a tratar de resistir políticamente.

El choque total con el Gobierno de Sánchez no beneficia a Feijóo

A pesar de las expectativas que levantó su llegada a Génova, Feijóo no ha dado una vuelta de tuerca a la estrategia de confrontación total que Casado puso en marcha nada más comenzar la legislatura de la pandemia y, a juicio de Ortega, no le ha acaba de funcionar al líder del PP, a diferencia de lo que ocurre con algunos de sus barones autonómicos. "Cada vez que hay una sesión de control o un debate parlamentario en donde Feijóo y Sánchez se lanzan pullas entre entre ellos, en el siguiente barómetro del CIS es impresionante cómo la abstención o el no iré a votar crece, porque esa crispación se traduce en el malestar social", analiza la experta. Así, considera que al contrario de lo que ocurre en sociedades como la estadounidense, donde a cuanta más crispación, más movilización, señala que en España eso solo provoca "desafección" y el crecimiento de partidos "fuera del sistema".

Aira considera que el choque frontal con el Ejecutivo provoca que el PP se "esté escorando" a un tipo de oposición "que no ofrece ningún punto de acuerdo": "Feijóo ha asumido el papel de oposición radical y contundente, lo que le provoca que no sea creíble como alternativa de gobierno desde el centro", opina. Eso, a juicio del experto, supone "un problema" para un partido político que "teóricamente se ha disputado las mayorías con el PSOE en ese espacio". Así, cree que esa estrategia también ha ayudado a Sánchez al generar la imagen de un PP muy cercano a Vox y, de paso, ha "desdibujado" por el camino al propio Feijóo.

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