A VUELTAS CON EL SALARIO MÍNIMO
El PP pasa de cuestionar el SMI a plantearse uno a la carta por comunidades como sostiene Junts

"¿El salario mínimo debe ser el mismo en todas las comunidades?". La portavoz de Junts, Miriam Nogueras, encendió el debate este miércoles durante la sesión de control al Gobierno con una pregunta que, en realidad, supone toda una declaración de intenciones por parte de la formación de Carles Puigdemont en el momento en el que se discute si el SMI debe o no tributar. Se trata de un reclamación que la Generalitat catalana ya hizo con el Govern de Quim Torra en 2019 y que también han planteado en los últimos años las patronales.
A Nogueras no le hizo falta la respuesta del presidente del Gobierno para argumentar que, a su juicio, sí es necesario un salario mínimo diferenciado por territorios. "Con 20 euros en Cataluña se pueden hacer muchas menos cosas que con 20 euros en Extremadura, Murcia o Castilla La Mancha", afirmó. "Siendo así", preguntó por qué el SMI "tiene que ser igual si el coste de la vida es diferente": "Los catalanes acaban pagando la fiesta de todos", zanjó. Días antes, en una reunión de trabajo con representantes de la patronal Cecot en Terrassa, el secretario general de Junts, Jordi Turull, también lanzó la misma idea: "Un trabajador catalán puede comprar mucho menos que uno de Extremadura", dijo, para defender que el SMI "no puede ser lineal en todo el Estado".
Se trata de una posibilidad ya desdeñada por el Gobierno de Sánchez, pero que no ven con malos ojos en en la dirección nacional del Partido Popular. Estas fuentes admiten, en privado, que hay "muchos expertos" que abogan por esta fórmula, que supondría que las subidas del SMI se hicieran porcentualmente en función del territorio —por ejemplo, un 1% en Andalucía o Extremadura y un 5% en Madrid o Cataluña—. "El nivel de vida en Madrid no es el mismo que Jaén", argumentan voces autorizadas del departamento económico del PP.
Uno de esos "expertos" a los que alude el PP es el presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, que ya pidió en 2021 que el SMI se acoplara "a cada uno de los territorios”, como ya ocurre con la negociación colectiva. “Me da igual si para eso hace falta cambiar la ley, podríamos evaluarlo en la propia mesa [del Diálogo Social]”, aseguró ante los micrófonos de Capital Radio. Tras apelar a la “España diversa”, apuntó al diferente coste de la vida en Madrid o Barcelona respecto al resto del país. Un planteamiento que pasaba por fijar un mínimo nacional y dejar a la negociación colectiva la facultad de subirlo en cada territorio, como sugiere ahora el PP.
Para reforzar su tesis, en la formación de Alberto Núñez Feijóo señalan que hay "otros países de la UE" que ya aplican este baremo. Sin embargo, si bien en algunos como Bélgica, Francia, Alemania, Irlanda, Luxemburgo o Países Bajos existen salarios mínimos diferentes para jóvenes, aprendices, becarios, o trabajadores no cualificados de menos de 18 años, no hay diferencias regionales. Sí las hay en Estados Unidos, donde existe un salario mínimo federal, 7,25 euros la hora —que no ha subido desde 2009—, pero cada estado puede disponer su propio suelo retributivo.
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Esta subida a la carta no está exenta de debate, ya que voces cercanas al líder del PP aseguran que su propuesta ya "está registrada por escrito" y que es la de un SMI "fijo y global".Es la misma reivindicación que hizo este miércoles el presidente del PP en Castilla-La Mancha, Paco Núñez, tras criticar la "insolidaridad" de Junts en la sesión de control. "No vamos a permitir que los independentistas nos humillen, seguiremos alzando la voz contra los pactos del PSOE con los insolidarios", señaló Núñez a través de X.
Un planteamiento que coincide con el que hizo el presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno Bonilla, tras la Conferencia de Presidentes el pasado diciembre, ya que tanto Andalucía como Castilla La Mancha serían dos de las comunidades más perjudicadas en caso de que se abordara esta medida. Moreno argumentó que tenía que ser “común en toda España", aunque abrió la puerta a introducir cambios para atender las necesidades de “sectores que están gravemente afectados”, como el de la agricultura.
Esa respuesta de Moreno llegó tras ser cuestionado por las declaraciones de la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, que en ese mismo foro lanzó la idea de establecer un SMI diferente para cada comunidad autónoma como plantea Junts. “El salario mínimo no debería ser igual para un agricultor extremeño que para un empresario de Madrid”, dijo Ayuso a puerta cerrada ante los presidentes autonómicos y el presidente del Gobierno. Fuentes del equipo de la presidenta no quisieron dar más detalles sobre si esta medida implicaría que ese salario bajara en otras comunidades o subiera en Madrid, como plantea Junts en el caso catalán. Moreno, por su parte, evitó entrar en polémicas pero se declaró "partidario" del SMI, del que llegó a afirmar que era "bueno" y que apoyaba que fuera "lo más alto que nuestra economía pueda soportar".
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Lo cierto es que, pese a las palabras del presidente andaluz, el PP se ha opuesto a estas subidas durante la etapa de Sánchez, en la que el salario mínimo ha crecido un 60,8%. La formación de Feijóo ha cuestionado las subidas impulsadas por Sánchez aliándose con la patronal bajo el argumento de que encarece los costes laborales, frena la contratación y termina expulsando del mercado laboral a los trabajadores menos cualificados. Desde el Gobierno y las formaciones de izquierdas siempre han contraargumentado que se trata de un mecanismo necesario para dignificar el trabajo y garantizar un nivel básico de vida.
Tras llegar a la presidencia del PP en 2022 Feijóo reclamó una subida "equilibrada con la competitividad de las empresas" para no afectar al "tejido productivo español" y advirtió del riesgo de los trabajadores de "perder su puesto de trabajo". Durante su debate de investidura, sin embargo, cambió de discurso y defendió aprobar “en el seno del diálogo social, en el primer año de legislatura, un calendario de subida SMI con criterios objetivos, para alcanzar el 60% del sueldo medio". Es más llegó a afirmar—falsamente— que la subida acometida por el Gobierno estaba "por debajo" de lo que habían aumentado los precios, una brecha que, sostuvo, nunca se produjo con el PP.
Como ya explicó infoLibre, los Ejecutivos del PP son los que menos han subido el SMI. El expresidente José María Aznar fue el menos generoso. En la primera legislatura lo elevó un 6,08% y en la segunda, un 6,24%, para dejarlo en 460,50 euros en 2004 Durante la etapa de Mariano Rajoy, entre 2011 y 2018, la retribución mínima solo se elevó un 14,6%, hasta los 736 euros, aunque la mayor subida se produjo prácticamente al final de su mandato. En su primera legislatura solo lo subió un 1,12% tras solicitar a la Unión Europea el rescate financiero para sanear la banca y acometer un ciclo de recortes. Además, tanto en 2012 como en 2014, el Ejecutivo de Rajoy congeló cualquier subida, prorrogando las cuantías de años anteriores.