Ultraderecha mediática
De propagandista de Vox a 'Fedetrinco': Abascal declara la guerra total a Libertad Digital

El periodista Federico Jiménez Losantos se erigió como el altavoz más influyente de Vox en los primeros compases de la formación de Santiago Abascal a nivel nacional. Para los ultras, Losantos fue una pieza clave a la hora de expandir su mensaje y presentarse como la alternativa frente a un Partido Popular al que tildaban de demasiado tibio. "Hemos dado más oportunidades a Vox que a ninguna empresa mediática en España", reconocía el propio periodista en 2023. Tras unos primeros años de idilio, los reproches y burlas de Losantos han ido in crescendo, movimientos que Vox ha interpretado como una estrategia de apoyo a la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, por intereses financieros, a lo que Vox ha contratacado poniendo en cuestión la financiación de la emisora del periodista, Libertad Digital. Ahora ambos libran una guerra sin cuartel, en las ondas y en las redes sociales.
Losantos es uno de los principales referentes mediáticos entre los votantes de la derecha radical. Desde 2009 presenta el programa matinal de una emisora de su propiedad, Esradio, del Grupo Libertad Digital. La empresa fue creada una década antes por el economista Alberto Recarte y el propio Jiménez Losantos, cuando era todavía presentador de la Cadena Cope, y creció a toda velocidad al amparo del PP, que además de adjudicarle licencias le proporcionó financiación para sacar adelante el proyecto.
El periodista tiene su propia 'Federicopedia' que recopila los motes con saña que le pone a los dirigentes políticos, especialmente a los de izquierdas, pero no solo. También arremete sin piedad contra otros medios y periodistas de la derecha, entre ellos el empresario Julio Ariza, del Grupo Intereconomía, al que identifica como el enlace entre El Yunque y la formación de Abascal. Desde su programa Jiménez Losantos ha abordado en varias ocasiones las conexiones de Vox con el grupo clandestino mexicano de ideología ultracatólica, antisemita y anticomunista. Losantos llegó a acusar a Rocío Monasterio e Iván Espinosa de los Monteros, cuando ambos estaban todavía en la formación ultra, por sus tratos con la organización.
Las conexiones entre el Yunque y Abascal, claves en la ruptura
Hace dos años el periodista publicó un libro, titulado 'El retorno de la derecha', en el que abordaba estas conexiones entre el Yunque y Vox, y asegura que a raíz de ahí la relación con Abascal se rompió. En una entrevista reciente con el programa Aladetres aseguró que "Abascal le dio mucha importancia" a que él abordara las conexiones entre su partido y el Yunque. "Desde que sale el libro, Abascal prohíbe que venga cualquiera de Vox a mi medio", relata el periodista. "El que se queja que no le saca en los medios, no va al medio más influyente de la derecha, que es el nuestro, para que no le pregunte por qué mantiene a los de el Yunque o por qué ha echado a todos los liberales", señala. "Yo he defendido a Vox porque creo que la derecha con el PP está perdida, primero con [Mariano] Rajoy y luego con el traidor de [Pablo] Casado. Pero creo que la base es la misma: Vox es una escisión del PP, a la que yo he votado, pero Abascal lo ha convertido en una secta", asegura.
El locutor de Esradio se atreve, incluso, a vaticinar que "si Vox sigue así desparecerá". También desdeña el liderazgo de Abascal y afirma que quien manda realmente en el partido no es él, sino su asesor más cercano, Kiko Méndez-Monasterio. "Él es quien realmente dirige Vox. Y Abascal se dedica a montar a caballo, a las cacerías y apenas aparece en ninguna parte. El Santi que yo conocí era otra persona, pero la política tiene eso, la gente cambia casi nunca para bien", señala. Jiménez Losantos se muestra pesimista ante la posibilidad de arreglar las relaciones con la cúpula de la formación ultraderechista: "El propio Méndez-Monasterio llamó para ver si podíamos hacer las paces y le dije que viniera a mi programa, pero no viene. Pensará que le voy a preguntar por el Yunque y, la verdad, que nunca imaginé que a raíz de hacer ese libro que iba a ser un asunto tan importante".
Las tensiones entre Vox y Jiménez Losantos no se remontan a la publicación de su libro hace dos años, sino que comenzaron antes. En septiembre de 2021 se produjo el primer desencuentro entre el periodista y Abascal después de que el líder de Vox se negara a aclarar en su programa si se había puesto la vacuna del coronavirus. El dirigente ultraderechista, además, defendió “la libertad” para vacunarse o no "frente a todos los que han dicho que vacunarse es un acto de patriotismo o de amor”. Losantos le replicó que esa postura era “muy irresponsable” y pocos días después afirmaba: "Asesinos son los que no vacunan a sus hijos y niegan que las vacunas salvan vidas".
Tras esas críticas los partidarios de Vox le declararon la guerra en Twitter, ahora X, llamando a boicotear su medio. El locutor les contestó desde su programa: "Ya estoy acostumbrado a ratas y desagradecidos", dijo. Ante esos ataques, le puso su primer mote al jefe de filas de Vox, 'Mudoascal', por quedarse callado ante las afrentas de sus seguidores, para los que Losantos pasó a ser considerado "Federico vacunas" o "Pfizerico", en alusión a la multinacional que patentó uno de los primeros antídotos contra el virus. "Yo no le debo nada a Abascal. Él a mí sí", ha dicho en más de una ocasión el periodista atribuyéndose los méritos del ascenso del líder ultra.
El 'latido fetal' avivó la guerra entre Jiménez Losantos y Vox
Pese a ese desencuentro las relaciones se mantuvieron durante meses hasta el anuncio del protocolo antiabortista por parte de Juan García-Gallardo, entonces vicepresidente de Castilla y León, que según él iba a obligar a los médicos de la sanidad pública a ofrecer a las mujeres que quisieran interrumpir sus embarazos a que escucharan el latido de los fetos y a realizarles ecografías en 4D con el único fin de persuadirles para que no abortaran. Losantos criticó abiertamente la medida y atacó a García Gallardo: “Es tonto, pero de ventanas a la calle. El feto tendrá latido, pero que haya vida activa en el cerebro del vicepresidente de Castilla y León admite dudas”.
También confrontó por ese mismo tema con la entonces líder de Vox en Madrid en su programa. “El latido te lo puedes poner de politono en el móvil, si te hace ilusión”, le dijo. "Estamos hablando de que las mujeres llevamos un niño dentro", contraatacó Monasterio. "Sí, el niño Jesús", se mofó él. Las burlas del periodista provocaron que Espinosa de los Monteros, marido de Monasterio y entonces portavoz de Vox en el Congreso, situara el foco sobre la financiación de Libertad Digital. "Hay muchos medios que tienen miedo a que su financiación esté en entredicho", dijo, lo que enfadó al periodista hasta el punto de amenazarle con llevarle a los tribunales.
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"Aquí no hay ninguna financiación en entredicho. Nosotros nos financiamos de modo transparente y todos los años presentamos las cuentas ante nuestros socios… O hay una rectificación inmediata o Espinosa de los Monteros tendrá que sentarse en el banquillo", dijo. "Que me insulte un político, si es de izquierdas, lo tengo por costumbre, pero uno de derechas, que la existencia de su partido se debe en buena parte a esta casa, eso no te lo paso", añadió. En la actualidad, ya con Espinosa de los Monteros fuera de Vox, la relación entre ambos ha mejorado y el exportavoz ha vuelto a su programa, donde ha abogado por un entendimiento entre Vox y el PP.
'Fedetrinco', Vox pone en cuestión la financiación de Libertad Digital
Según el extesorero del PP, Luis Bárcenas, Libertad Digital recibió más de 400.000 euros en dinero negro del PP en el año 2004. Cuando se publicaron los llamados papeles de Bárcenas, el periodista negó las entregas. El grupo que preside, dijo, "nunca ha recibido ni un euro de Bárcenas o del PP". Pero lo cierto es que entre 2004 y 2005, el PP inyectó en Libertad Digital a través de la caja b de Génova 446.000 euros, según las investigaciones judiciales. Altos cargos del PP, entre ellos el exministro Ángel Acebes, recibieron peticiones de Recarte, entonces presidente del grupo, para que el partido ayudara en la obtención de fondos para una ampliación de capital.
Por ese motivo cuentas afines a Vox se dirigen a él como 'Fedetrinco', en referencia a las subvenciones recibidas por la cadena aún a día de hoy, que son especialmente generosas por parte de la Comunidad de Madrid. La emisora es frecuentada por líderes y periodistas de la derecha y continúa haciendo su programa a pesar haber sido condenado en numerosas ocasiones por intromisión ilegítima en el honor, daños morales e injurias graves. Además, cargos de Vox como sus seguidores también han cuestionado a Libertad Digital después de que el medio se hiciera eco de que la mujer de Abascal, Lidia Bedman, facturó más de 60.000 euros al año al Grupo Intereconomía.