EN LA REDACCIÓN DE INFOLIBRE
Yolanda Díaz: "No van a derribar al Gobierno: tenemos fuerza, ideas y optimismo"
“Me hubiera gustado ser inspectora de trabajo”. Esta es una de las confesiones que hace Yolanda Díaz en la sede de infoLibre. La vicepresidenta segunda del Gobierno pone sobre la mesa muchas más, como que ha hablado con Alberto Núñez Feijóo sobre la reducción de la jornada laboral. Lo hizo este viernes en una entrevista totalmente diferente a las que se suelen someter los políticos. Es la redacción, y los periodistas que cubren asuntos políticos, económicos, educativos, judiciales, internacionales o culturales, entre otros, la que pregunta. Y, a través de la redacción, los centenares de socias y socios de infoLibre que remitieron sus preguntas en los días previos. El encuentro, que se prolonga casi dos horas, deja en el tintero preguntas de suscriptores que la líder de Sumar en el Gobierno se compromete a contestar en los próximos días.
Díaz (Fene, A Coruña, 1971) responde en una semana clave para ella. El Consejo de Ministros ha aprobado el anteproyecto de reducción de la jornada laboral. La medida, defiende la dirigente progresista, es reclamada por todos los trabajadores, voten a quien voten. La vicepresidenta mira también a Europa y reclama a la UE que no sea un museo sino que lidere el futuro. A la vez, denuncia que Donald Trump está haciendo una limpieza étnica en Gaza. Según ella, la Internacional del odio busca destrozar las instituciones y empobrecer a la ciudadanía. “No va de atacar a la tecnocasta, sino al sistema que permite que exista”, resume. ¿Su receta? Una izquierda unida con un proyecto que dé esperanza a los ciudadanos.
La última entrevista con usted en infoLibre fue en vísperas de las elecciones generales del 23J. El titular fue: “Pido a los progresistas que crean en sí mismos, que todo está perdido es sólo el relato de la derecha”. Ahora se está viviendo un ascenso de la derecha y de la ultraderecha en todo el mundo, desde EEUU hasta Alemania. También está pasando en las encuestas en España. ¿Cómo definiría el momento político actual?
Absolutamente trepidante. La extrema derecha tiene pasado, que conocemos bien, pero tiene futuro. Y el alegato que hago es que las fuerzas progresistas no solo debemos gestionar el presente sino también definir el futuro. Ahí nos vamos a jugar todo. Aquel titular sigue más vigente que nunca.
Una de las preguntas que más nos repiten los socios es si quiere repetir como candidata en las próximas elecciones generales.
Estoy completamente centrada en la gestión del Gobierno. Lo digo de manera sincera. Es más importante ahora mismo ganar derechos, dar esperanza y resituar la fuerza social que definir un proceso que será apasionante. En cuanto tome una decisión, la haré pública. Pero ahora aporto subiendo el salario mínimo, reduciendo la jornada laboral, con la prestación por hijo a cargo que defiende el espacio de Sumar y con la reforma de la ley de dependencia. Toca ganar derechos y dar esperanza. Desde el miedo y la permanencia no se gana.
Le ha costado sacar adelante la reducción de la jornada laboral, que estaba en el acuerdo de Gobierno. ¿Cuáles son los escollos que se ha encontrado en la negociación con Economía? ¿Y cómo han salido adelante?
En primer lugar, el PSOE nunca quiso la reducción de la jornada. Antes de firmar el acuerdo de gobierno tuve que desbloquear a altas horas de la noche la negociación con el presidente. Por eso hicimos una transición en dos años. La resistencia no es de Economía. El PSOE presentó por escrito sus discrepancias, que tienen que ver con cómo se aplica y en qué tiempo. Su propuesta vulneraba el acuerdo. Querían que el ajuste de la jornada se formalizase a través del tiempo parcial. Es decir, que fueran las mujeres trabajadoras las que sufrieran el coste. Eso era algo doloroso. Hacemos medidas, además, que respetan los derechos de conciliación que contempla el artículo 37 del Estatuto de los Trabajadores.
Más allá de esos puntos, Economía incide en el acompañamiento a las pymes. ¿En qué se va a concretar? ¿Qué posición tiene cada parte del Gobierno?
Nuestra posición fue clara. Vertebré en la negociación con la CEOE -Economía y Hacienda no estaban de acuerdo- un sistema de acompañamiento a las pymes de menos cinco trabajadores a través de bonificaciones, contrataciones y un mecanismo de ajuste diferente y, además, hay ayudas directas a la productividad de las empresas por un importe de 300 millones de euros.
¿Se va a reconciliar Feijóo con los trabajadores o va a cometer el error de la reforma laboral?
El fichaje digital, que incluye la propuesta de la reducción de la jornada, puede tener mucho impacto. ¿Cómo se va a aplicar? ¿Será un sistema centralizado de la Inspección de Trabajo o lo hará cada empresa a su manera?
Estuve hace poco con la asociación de taxistas de nuestro país y saludaba esta medida como central, porque ellos llevan ya años con sistemas digitales de control y de transparencia manifiesta. Muchas empresas ya lo tienen. Lo que falta ahora es que sean interoperables y con control remoto. Es decir, que un inspector pueda acceder a la jornada. Se han aducido elementos muy creativos por parte de la patronal como que podría haber ataques de ciberseguridad. El registro de horarios que tenemos ahora es propio del siglo XX y analógico.
¿Tendrá un impacto real? ¿Hay alguna estimación económica?
Es real. Cuando lean la memoria económica, van a ver que todas las políticas de Trabajo son eficientes económicamente. Hay tres millones de horas extraordinarias sin retribuir a la semana: hay fraude, no cotizan a la Seguridad Social y no tributan a Hacienda. El control va a tener un impacto muy positivo en lo público. Generará ingresos. La patronal española, en el documento que ha presentado fuera del diálogo social, pone el acento ahí. No le importa tanto la reducción a 37 horas y media. Es curioso que también algún ministerio del PSOE presentó alegaciones en esta materia.
Sobre el salario mínimo, la decisión final se ha quedado algo por debajo de la propuesta de los sindicatos. ¿Ve viable a medio plazo llegar al horizonte de los 1.200 euros?
El horizonte de un país con futuro necesita salarios mínimos más elevados y salarios medianos más altos. La mediana salarial en España es de 1.599 euros al mes. Y no se puede vivir con dignidad con ese dinero en un país que es el principal motor económico de la OCDE, crece al 3,2% y tiene márgenes empresariales brutales, como en la gran banca. Hay un problema de desigualdad. El país que queremos tiene que tener salarios decentes y dignos. ¿Qué ha pasado con el salario mínimo? La demanda interna crece: te puedes tomar un café si tienes cincuenta euros más, comprar más fruta o pagar la entrada de un museo o un concierto.
¿Dará la batalla con Hacienda para conseguir que no se pague IRPF en el caso del salario mínimo?
No he cambiado yo de posición sino el PSOE. En estos cinco años, después de que se aprobara el decreto, Hacienda dictaba una norma para eximir la tributación de las rentas salariales por debajo del salario mínimo. Siempre hubo debate, pero Hacienda acabó eximiendo. No comprendo esta discusión. La justicia fiscal empieza por arriba y no por abajo. Soy muy clara. No comparto que Montero acabe de eximir a los arrendadores españoles de la tributación al cien por cien del IRPF y le diga luego a los trabajadores con una renta de 16.500 euros al año que ellos sí tienen que pagar.
Ya han aprobado la reducción de la jornada en primera vuelta en el Consejo de Ministros, pero ahora necesitan votos. Se mira a Junts como socio del bloque de investidura. ¿Cree que los posconvergentes la aprobarán en el Congreso o le harán caso a Foment del Treball? ¿Ha hablado o va a hablar directamente con Carles Puigdemont?
Estamos ante el debate, junto a la reforma laboral, más importante porque es una medida que inyecta esperanza en la ciudadanía española, en la gallega, en la catalana, en la extremeña, en la andaluza, en la castellanomanchega, en la castellano y leonesa… Lo bueno al entrar en el Congreso es que la conversación ahora es pública. Cada uno se va a tener que posicionar. Junts tiene que decidir lo que quiere hacer. No voy a desvelar lo que estamos trabajando con esta formación. Y sí: hablo directamente con el señor Puigdemont y mi equipo trabaja con Junts de manera ordenada. Pero lo que me preocupa es la posición de los 137 diputados del PP.
¿Por?
Hemos escuchado a Feijóo y Ayuso, estamos ante un debate muy interesante. ¿Se va a liberar el señor Feijóo de las tesis ultrarradicales del PP y se va a reconciliar con los trabajadores votantes del PP o va a cometer el error de la reforma laboral? Digo error porque tiene costes. El PP ya ha votado esta medida en el Congreso y no se atrevió a tumbarla. Sólo Vox se posicionó en contra. ¿Está el Partido Popular en manos de Vox en esta materia? Y mientras el PP siga sin una propuesta de país, no va a gobernar jamás. Tuvimos un PP de Feijóo, durante un mes, en el que quería dar un giro social y se abrió a hablar de la reducción de la jornada y de las medidas de conciliación. Mientras no se coloque en esa posición, no va a llegar a La Moncloa jamás. Está liderando una oposición auténticamente destructiva. Todos los españoles, voten a quien voten, quieren ver reducida su jornada laboral. Vamos a una negociación importante con Junts y espero encontrarme a formaciones catalanas que representen lo mejor de una Cataluña europeísta y moderna. Y no creo de verdad que las formaciones actúen de la mano de sectores patronales. El coste de tumbar esta medida es muy importante, la ciudadanía sabe muy bien lo que vota y para qué.
Estoy segura de que habrá presupuestos
Enlazamos con la negociación, ¿habrá presupuestos generales del Estado? ¿Se siente cómoda con los actuales si no sacan unos nuevos? ¿Aguantará el Gobierno de coalición hasta 2027?
Empiezo por la última: sin lugar a dudas, no hay alternativa. Y tenemos que hacerlo con esperanza, ganando derechos, dando bienestar a la gente y eliminando trabas burocráticas del ingreso mínimo. Diciéndole a la población que merece la pena lo que estamos haciendo. Y vamos a culminar la legislatura. Pero es que no hay alternativa.
¿Y los presupuestos?
Va a haber presupuestos, estoy segura. Probablemente no al ritmo que nos guste porque las negociaciones son dificilísimas. La más complicada fue la del paquete fiscal. Es verdad que en los presupuestos observaremos un debate en el que hay elementos de interés como defensa. Pero creo que sí habrá.
Hablando de defensa, el Gobierno tiene comprometido aumentar el gasto militar al 2% en relación al PIB en 2029. Hay países de la OTAN que aspiran ya al 3% y el líder de EEUU, Donald Trump, pide un 5%. ¿Sumar apoyará esa subida en las cuentas?
Sumar defiende una Europa que tenga una clave: dejar de ser un museo y salir a liderar el futuro. Como dicen los informes de Draghi y Letta, eso significa tener políticas industriales propias y una autonomía estratégica. Hay que tener una política defensa propia y que no esté subordinada a las estrategias disruptivas de Trump y a las lógicas armamentísticas y mercantiles de EEUU.
¿En qué se traduce?
En que nuestra propuesta no va de incrementar los presupuestos [de defensa] de los estados miembros en Europa, sino que nos coordinemos en el seno de la UE. Estuve esta semana en Bruselas y es verdad que hay muchos miedos en países como Finlandia porque la situación geoestratégica ha cambiado radicalmente. No lo podemos obviar. Pero la necesidad es ordenar una política europea propia. Nunca hablamos de política de defensa sino de incremento o no del presupuesto. Y si esa es nuestra única política, ganará más la extrema derecha. Es su marco.
¿Y en España?
Es verdad que el presidente del Gobierno tiene comprometido el incremento al 2% en un país que tiene hoy un 1,28% del PIB en gasto militar. No es posible en un ejercicio presupuestario ejecutar ese planteamiento salvo que la propuesta sea comprar armamento directamente a EEUU. Si es lo que quiere el PSOE, desde Sumar estamos radicalmente en contra. Pero es que, además, no es posible.
Europa tiene que dejar de ser un museo y salir a liderar el futuro
¿Se opondrá a cualquier incremento en el gasto en defensa?
Lo hemos dicho y en la negociación anterior de los presupuestos eliminamos el incremento militar del techo de gasto. Somos clarísimos: es un elemento de alcance en la negociación y no es viable salvo que la propuesta sea comprar armamento a la industria norteamericana.
¿España está preparada para una guerra comercial con EEUU? ¿Cómo pueden afectar los aranceles a los trabajadores españoles? ¿Qué plan tienen España y Europa para salir de esta situación?
Las guerras comerciales empobrecen a la ciudadanía, también en EEUU. La propuesta de Trump es ineficiente económicamente, daña a la economía norteamericana.
¿Y qué tiene que hacer Europa?
Dejar de ser un museo y liderar el futuro. Actuar. No sabemos qué va a hacer Trump, pero tenemos que salir a la ofensiva. Hay que hablar de política propia y defender nuestros intereses. Durante estos días pongo de ejemplo a Airbus: una propuesta europea tan exitosa que es la que combate Trump. Le ganó la guerra comercial a Boeing. Europa puede hacerlo y tiene que despertar.
En Madrid se ha celebrado este fin de semana la reunión de Patriots. En Alemania está en auge ahora la Afd, siempre se había puesto este país como ejemplo del cordón sanitario. ¿Cómo se combate el ascenso de estas fuerzas? ¿Sigue teniendo sentido el cordón o hay que buscar otras estrategias?
Estoy preocupada, honestamente. El discurso de la presidenta de la Comisión Europea hoy ha cambiado. ¿Cómo se combate a la extrema derecha? Es una pregunta muy compleja. En todo caso, está claro que la Internacional del odio tiene una estrategia deliberada que es maltratar y destrozar las instituciones. Pero hace algo más grave: compartir agendas públicas que son prácticamente idénticas y empobrecer a la ciudadanía para que unos pocos sigan enriqueciéndose. Es algo deliberado. Lo que hacen Milei, Trump y Meloni es compartido y tiene que ver con la estrategia económico-social chilena. Lo que han hecho en Argentina es golpear al pueblo a costa de la inflación. En España lo conocemos con un PP que utilizó la gestión de la crisis financiera para empobrecer el país. Eran los viernes de dolores. Además, esa estrategia tiene ahora el aderezo de sustituir el consenso de Washington por el de Silicon Valley. No va de atacar a la tecnocasta, sino al sistema que permite que exista. Y yo me pregunto…
¿Qué?
¿Los grandes magnates de las multinacionales de nuestros datos y de nuestras vidas no tienen que tributar? ¿No hay medidas?
Ahora se están planteando medidas sobre el anonimato y la responsabilidad de los dueños.
Si Europa no actúa, nos podemos encontrar con escenarios complicados. Alemania crece al cero ya. Eso es muy preocupante.
No va de atacar a la tecnocasta, sino al sistema que permite que exista
También estos días Donald Trump ha señalado a la ONU. ¿Qué propuestas de fondo se pueden hacer para que la comunidad internacional pueda parar, por ejemplo, a Israel en Palestina?
Tenemos comunidades internacionales que responden a la vieja lógica del siglo XX. Y tienen que ser reformuladas. Tenemos un secretario general de la ONU que está siendo puesto en cuestión permanentemente por algunos mandatarios. Es posible reformular la situación. Lo que está haciendo hoy Trump es una auténtica limpieza étnica y me gustaría ver a todos los mandatarios del mundo cuestionar esto. También nosotros. El mayor factor de desafección que hay es que se está retransmitiendo esta limpieza étnica con la impotencia que ello genera. Imagínense que Trump dijera que hay que reducir la desigualdad. Las frases tienen importancia y se construyen políticas a través de ellas. No se puede cambiar nada sin esperanza. Hay que decirle a la gente que la fuerza está en ellos y ellas, no es una cuestión de cinco mandatarios. La democracia no es ir a votar cada cuatro años, sino ejercer la ciudadanía diariamente. Como la manifestación por la vivienda de este fin de semana. Y la fuerza de la reducción de la jornada no va a estar en el voto de un diputado del PP, sino en la calle.
Decía que Feijóo tendrá que decidir si hacer caso a las voces como Ayuso o al sector más social, ¿va a negociar directamente con el líder del PP? ¿Pueden llevar a votar afirmativamente como pasó con el volantazo del decreto ómnibus?
Yo he hablado con Núñez Feijóo sobre esta materia. No sé si lo ayudo diciendo esto. Mi equipo está trabajando con todas las formaciones como siempre, excepto con Vox. ¿Va a votar a favor? Es muy difícil para el PP, pero puede ser útil a su país y abstenerse. También le digo: si tumba la medida, los españoles van a saber lo que ha hecho el Partido Popular. Y hacerlo en contra de la reforma laboral ya les salió caro.
Pero de sus conversaciones con Feijóo, ¿se desprende que podrían estar más en la abstención?
No puedo desvelar nada. Ayuso salió de manera fuerte. O Feijóo se libera y tiene un proyecto propio de país o continúa secuestrado por la extrema derecha. Es verdad que esto es garantía de que nunca vaya a llegar a La Moncloa, pero me muevo más en una lógica de país.
Vox ha sido este fin de semana anfitrión de los líderes principales la extrema derecha europea. ¿Por qué las teorías de Vox calan, especialmente entre los jóvenes? ¿Cómo la izquierda puede desactivarlas?
He reflexionado horas con mi equipo sobre por qué medidas que causa dolor por parte de Milei son apoyadas por la ciudadanía. Y un matiz: lo que está pasando con los hombres jóvenes en Vox es un desplazamiento hacia la extrema derecha de los que votaban a la derecha. Pero a la vez han cambiado todos los valores de la juventud española en positivo. La generación Z es solidaria, ecologista y feminista. El relato que se está imponiendo no es verdad. Desde el odio y desde el miedo no vamos a ganar. Continuamos en una crisis de la socialdemocracia. Tenemos que acertar en una propuesta de política con perfil propio y que no se defina por la 'oposición a'. Ganamos el 23J porque dijimos que Sumar tenía que ser decisivo. Y teníamos el adherente mágico de la esperanza. La propuesta política de permanecer no va a mover a nadie.
Pero los datos sí dicen, según el CIS, que uno de cada cuatro jóvenes de entre 18 y 24 años votaría a Vox. Hay trasvase del lado del PP, pero es una formación en auge.
Hay un trasvase a la extrema derecha. Damos el dato de uno, pero tres de cada cuatro no están ahí. Tenemos la misión de llegar a un acuerdo intergeneracional. Es la tarea del país, y no hablarle desde el uno, sino desde los tres. Pero tenemos que ponernos en las claves de la juventud, que hoy no tiene una vivienda digna. El proyecto de país no puede ser que un joven profesional de 30 años tenga que compartir piso.
Lo que está haciendo hoy Trump es una auténtica limpieza étnica
Un grupo de expertos acaba de abrir el debate en infoLibre sobre una posible reforma de la ley electoral, con medidas como reducir los escaños de las circunscripciones pequeñas y cambiar la ley D’Hondt. ¿Le parecería adecuado?
Lo peor que tiene el pacto constituyente es el artículo 68: la circunscripción electoral. Fue la trampa. La ministra de Infancia y Juventud, Sira Rego, está defendiendo que se pueda votar a partir de los 16 años. Hay muchos planteamientos y opciones para cambiar la fórmula matemática, como incrementar la bolsa de diputados. Tenemos que garantizar ‘un hombre, una mujer, un voto’. Y el voto ahora no es igual. Lo sabemos bien en Galicia: el de A Coruña no vale igual que el de Lugo.
¿Se trataría de hacer el sistema más proporcional?
Absolutamente.
¿Con un proyecto de ley del Gobierno o una proposición de ley?
Sumar está trabajando en esto. Hemos hecho muchas cosas. Es clave en términos democráticos hacer algunas correcciones.
¿No un cambio profundo?
Voy a ser clara: como país hay que hacer institucionalmente una serie de reformas. Pero no hay que generar falsas expectativas. Pero se podría trabajar sobre correcciones para un mínimo acuerdo que genere proximidad.
Esta semana ha comenzado el juicio contra Luis Rubiales por el beso no consentido a la jugadora Jennifer Hermoso. Ella ha declarado en sede judicial que no conocía el protocolo contra el acoso sexual de la RFEF que, además, tampoco fue aplicado. ¿Por qué cree que no se aplican en las empresas pese a que son obligatorios?
Justo cuando pasaron estos hechos, yo misma abrí una investigación desde la Inspección de Trabajo a grandes clubs deportivos de España, entre ellos el Barça, y fueron sancionados por ese motivo. Por dos elementos: uno de formalidad, es decir, la carencia de los protocolos, y otro por una cuestión material, y es que existiendo estos protocolos no se aplicaban. Esto es muy grave. La cultura de los derechos fundamentales en las empresas españolas ha cambiado sustancialmente y tiene que llegar a todos los lugares. En cuanto a la prevención, vamos a incorporar figuras en la relación laboral especial de los trabajadores de la cultura.
Ahora bien, hay una serie de obligaciones hoy, en cualquier empresa de España, entre ellas los clubes deportivos, que también tienen que cumplirse. En el juicio del señor Rubiales lo que estamos viendo es una parte sobre la que no hay mucha transparencia, como sucede en este mundo y otras partes de la administración pública, autoridades portuarias y otros elementos que están ahí, que tienen algunos aspectos que sería conveniente tener en cuenta.
Han pasado ya casi cuatro meses desde que estalló el caso Errejón. ¿Me podría decir tres medidas que se estén aplicando ya para evitar que algo así vuelva a suceder?
En el derecho penal, lamentablemente, no hay nada que evite que el ser humano cometa actos delictivos. Las respuestas sociales operan en el Código Penal cuando se han cometido, por eso nosotros podemos centrar el énfasis no en una sociedad punitivista sino en la parte previa y ahí el factor sociológico-educativo es claro. El feminismo no es una guerra de sexos, es la bandera de la libertad y de los derechos humanos. Es la herramienta que hace que un hombre gane derechos a través de la formulación feminista de la sociedad. Pero cuando opera el derecho penal, el daño está causado. Podemos hacer normas magníficas que el ser humano, por desgracia, las violenta. Por tanto, todos los partidos políticos ya tienen un montón de normas, todos cumplimos con la legalidad vigente y eso no hace que el ser humano no cometa delitos.
El nuevo Consejo General del Poder Judicial echó a andar en junio con los nuevos nombramientos en el Supremo y con el informe sobre su propia renovación. ¿Qué balance hace el Gobierno y Sumar sobre el trabajo de estos primeros meses?
Respeto absolutamente el trabajo del Consejo. Lo más importante que estamos viendo ahora es justamente la parte final de los nombramientos que quedan pendientes en toda España, que son clave para garantizar la tutela judicial efectiva en nuestro país. Parece una cosa muy metapolítica pero no lo es porque hay un montón de plazas que están a día de hoy sin cubrir y que son imprescindibles para que mejoremos la vida de la gente. Para un trabajador o una pensionista, estar esperando dos años a que le resuelvan sus problemas es brutal.
El Consejo tiene que hacer su tarea. Creo que el Gobierno de España está dando pasos, como las últimas medidas que se están despegando del sistema de becas de formación pública para el acceso a las altas instituciones del Estado. Yo hubiera sido inspectora de trabajo pero no he podido. Llevo trabajando desde los 16 años, me apasiona el derecho y ser abogada y soy feliz, pero me hubiera gustado. Los pasos que damos van en la misma dirección.
Sumar designó para el CGPJ a dos vocales que se sumaron a los conservadores para proponer a Isabel Perelló como presidenta abriendo una fractura en el grupo progresista. ¿Cómo valora que los vocales propuestos por Sumar hayan sido clave para la elección de una presidenta que ha demostrado estar bastante alineada con los conservadores?
No comparto en absoluto esa posición y sí es verdad que Sumar, como en otras instituciones del Estado, tuvo un papel clave.
Le queríamos preguntar por los casos que afectan al Gobierno y que siguen vivos como la investigación contra el fiscal general y el ‘caso Koldo’ o los que afectan a la esposa y al hermano de Pedro Sánchez. ¿Esta batalla judicial podría terminar dinamitando el Gobierno?
Le digo que no. Y creo que no tiene nada que ver el 'caso Koldo' con el resto. Lo digo porque yo estaba dejándome la piel en una pandemia que fue dramática en nuestro país y había gente que presumiblemente estaba robando al lado del Ministerio.
Y dos, me preocupa mucho la defensa de la Fiscalía General del Estado. Yo defiendo las instituciones y la gravedad del hecho, que es expandir una noticia falsa y la dificultad que tenemos para corregirla. Es decir, la sensación de impunidad me aterra. Y no salgo en defensa de la Fiscalía General del Estado, ni por supuesto de la esposa del presidente, ni del hermano del presidente, pero la estrategia en la que están colocados los poderes fácticos de este país y la derecha es gravísima.
La estrategia en la que están colocados los poderes fácticos de este país y la derecha es gravísima
¿Usted percibe lawfare, como se suele llamar a la guerra judicial, en alguna de las causas?
En materia de las denominaciones, es evidente que lo que ha pasado con la Fiscalía General del Estado es una estrategia deliberada para destruir las instituciones. No es derribar al fiscal, es derribar al Gobierno español. Y el mensaje que le doy es que no nos van a derribar. Tenemos fuerza, ideas, esperanza, optimismo y ganas de hacerlo.
Estamos viendo cómo la universidad privada le gana terreno a la pública. ¿Es algo que le preocupa? ¿Propone alguna iniciativa para poner coto a su proliferación?
Me preocupa tanto como que parte del día me centro en ello. La primera medida que yo adaptaría, desde las comunidades autónomas, sería exigir financiaciones adecuadas en el sistema público, no sólo universitario sino académico. Es clave. El retroceso es brutal, tenemos un sistema que tiene que ser mejorado sustancialmente. Estamos ante un profesorado que está exhausto, que necesita recursos. Yo soy hija de la educación pública.
El proyecto del país no se puede sustanciar sin una educación pública que debe ser de calidad, universal, gratuita, laica y que debe propiciar ir caminando hacia una propuesta de cumplimiento exacto de lo que eran los centros concertados en origen. Lo que no puede ser es que los recursos públicos hoy estén destinados de manera fuerte hacia los centros concertados y que segregan, por ejemplo, por sexo, o que vulneran a veces la legislación por cuestiones religiosas. Quien quiera llevar a sus hijas al Opus Dei, que lo haga, pero que se lo paguen ellos.
Han defendido la prestación universal por hijo a cargo. ¿Han convencido a la parte socialista de incluirla en los Presupuestos? ¿Por qué hacerla universal y no variar en función de la renta?
La diferencia fundamental que tenemos con el PSOE es que ellos siguen una lógica de políticas públicas fallida. El modelo social de España no pasa por el asistencialismo sino por los países nórdicos. El éxito de la reducción de la desigualdad está en la universalidad de la propuesta, como hacemos con la sanidad pública. La igualdad se cierne sobre el sistema tributario. Insisto, luego uno va a elegir si quiere un centro público o privado para sus hijos, pero la importancia está en tener un sistema de ingresos públicos y diseños que sean universales.
¿La vicepresidenta María Jesús Montero está a favor de incluir la medida en los Presupuestos?
No hemos empezado a negociar todavía porque estamos trabajando en otros asuntos pero conocen nuestra primera versión. Nuestros economistas están trabajando en una actualización de esa propuesta y vamos a reunir el espacio para trabajar la medida. Las dos medidas clave para reducir la desigualdad son, por un lado, la universalización de 0 a 3 años y, por otro, la prestación universal por hijo a cargo. La desigualdad, como dice el profesor Piketty, es una propuesta política. Y el proyecto de Sumar es clarísimo.
Pronto hará dos años desde que prometieron el permiso de 20 semanas por nacimiento. ¿Lo van a aprobar, con o sin nuevos presupuestos?
En la propuesta inicial de negociación con el PSOE van algunas medidas, como la ampliación de las 20 semanas o el cumplimiento de la directiva 1958/2019. Nos están sancionando. Yo no entiendo lo del ministerio de Hacienda, los españoles estamos pagando una multa muy considerable por el incumplimiento de esta directiva que señala que al menos cuatro semanas tienen que ser retribuidas.
¿Entonces si no hay presupuestos no hay 20 semanas?
Si no hay presupuestos vamos a pelear por las 20 semanas, que sean retribuidas cuatro y las monomarentales. Esto va de políticas públicas, son las medidas que generan consenso social en la calle y no podemos quedar extramuros. Y esta forma de hacer política tiene que ser cambiada porque las medidas que llevamos en el acuerdo de gobierno tienen que ser cumplidas.
Cambiando radicalmente de tema, Pedro Sánchez ha pedido poner coto a lo que él ha llamado “tecnocasta”. ¿Son las redes sociales públicas una solución ante unas grandes plataformas, ninguna europea, que intentan escapar al control de la UE?
Esto no va de tecnocasta, va de un sistema que permite que exista esa tecnocasta. Hay que hacer muchas cosas, una de ellas es tener agencias públicas de datos y saber qué pasa con estos datos. El gran negocio de algunos centros comerciales muy grandes de España no es vender cosas sino los datos. Por tanto, tiene que existir una agencia pública y no se ha legislado sobre esta materia. Está muy bien que hablemos de tecnocasta pero tenemos que incorporar auditorías y saber qué se hace, cuándo y cómo. Recuerden ustedes que ganamos la batalla de Telefónica porque Arabia Saudí podía poner en peligro una parte sustancial de los datos.
Y ya que hablamos de grandes concentraciones de poder empresarial: hay corporaciones que operan como auténticos rentistas pero lo que hacen es extraer nuestros datos y beben de la inteligencia artificial. Están propiciando una auténtica desposesión ciudadana y llevan una ofensiva contra los Estados. Son cinco corporaciones, cuatro estadounidenses y una china, que tienen más riqueza que muchos países del mundo.
El secretario de Estado de Trabajo, Joaquín Pérez Rey, ha asegurado que el Estatuto del Becario es una prioridad. ¿Cuáles son sus planes? ¿Habrá algún tipo de control para que los becarios no ocupen puestos de trabajo y su tiempo en prácticas se centre en aumentar su formación y no en ahorrarle costes a las empresas?
Sí. En cuanto acabemos con la jornada laboral, la siguiente medida es esta aunque hemos tenido una guerra pacífica con el PSOE también por este motivo. El hueco de precariedad que se queda aún en España se llama falsos becarios. España ha hecho una reforma laboral con una negociación que es el contrato de formación a la europea que no se usa en España. ¿Y sabe por qué no se usa? Porque tenemos casi un millón de becarios y muchos de ellos están ocupando puestos de trabajo que son auténticamente estructurales, que hacen competencia desleal, no cotizan. Por lo que respecta al control horario, no tiene excepciones.
Hay que retirar los recursos públicos de vivienda a las comunidades que no aplican la ley
Este domingo hay una nueva manifestación en Madrid convocada por los colectivos sociales por el derecho a la vivienda, que afecta especialmente a los jóvenes, pero no sólo. ¿Son los esfuerzos del Gobierno demasiado tímidos?
La gran fábrica de desigualdad hoy en España es la vivienda. No hay proyecto social posible sin solucionar este problema, que no se puede arreglar con un chasquido. Compartimos con el PSOE el diagnóstico pero no las soluciones. Hay tres fases: lo que hay que hacer con carácter inmediato, mediano y a largo plazo.
¿Qué está haciendo el Gobierno de España? En el largo plazo, la construcción de vivienda, de alquiler social, es muy positivo. Ahora bien, en el carácter inmediato, que es bajar el precio. Ahí es donde nosotros defendemos que hay que actuar. Además, tenemos 11 comunidades del Partido Popular que se están rebelando para no aplicar la ley. Por tanto, defiendo que hay que retirar las subvenciones y los recursos públicos.
Es decir, ¿si no aplican la ley de vivienda aboga por retirar los recursos que el Estado transfiere para vivienda?
Si lo hicimos con las políticas públicas de empleo, ¿por qué no lo hacemos aquí?
En el plano cultural, el tema de la semana han sido los tuits de Karla Sofía Gascón. ¿Debemos separar la obra del artista? ¿Es sano eso para la creación artística pero pernicioso socialmente?
¡Uf! Es un debatazo. No me atrevo a opinar sobre esta materia, aunque tengo opinión propia. Pero me alegré muchísimo cuando fue nominada y me entristecí muchísimo cuando leí sus tuits. Creo que les estoy contestando. No hay relativismo cultural. Y, ya que habla de cultura, creo que la norma que estamos trabajando con todo el sector que va a ver la luz rápidamente va a ser clave para nuestro país porque vamos a regular el trabajo infantil en la cultura, en la publicidad, redes…
Hemos recibido cientos de preguntas de los socios. ¿Se imagina el tema sobre el que más preguntan?
Me lo puedo imaginar.
¿Ve una posibilidad de que la izquierda acuda unida a las próximas elecciones generales?
Llevo diciendo lo mismo desde hace muchísimo tiempo: sí. Lo hice el 23J: suscitar el acuerdo de 15 formaciones. Y sí, claro que es posible. Me lo han enseñado en mi casa, estamos aquí para cambiar el país, no para ser fines en sí mismos. La clave de aquellas elecciones estuvo en que la ciudadanía creyese que podíamos ganar. Necesitamos un Sumar fuerte. Así de claro. Y si no, no hay posibilidad de ganar derechos y reeditar la coalición progresista. A mí me van a encontrar siempre, desde donde esté, a favor de obra del Gobierno. Pero este espacio político tiene que hacer algo más: estamos en una reinvención permanente. Por tanto, a las personas que preguntan les digo: sí, es imprescindible hacerlo. Me van a encontrar ahí desde cualquier lugar. Conozco muy bien a Feijóo y en Madrid aún no lo conocen bien. Estamos en una auténtica situación de excepcionalidad. Y los derechos de los trabajadores, de la educación, de las mujeres y de la personas LGTBi están en juego. No hay ninguna diferencia que justifique la división.
También nos preguntan algunos socios sobre si se arrepiente de haber vetado a Irene Montero en las listas de las generales.
No comparto esa afirmación. Las listas se hicieron democráticamente con las propuestas que hicieron las formaciones. Tengo opinión propia sobre si me gustan algunas cosas o no. Cuando deje de ser vicepresidenta, lo cuento.
No hay ninguna diferencia que justifique la división de la izquierda
Habla de que Sumar tiene que estar fuerte. Pero, ¿qué es Sumar? Usted dimitió como líder de Movimiento Sumar y hay algunas formaciones que están empezando a tomar decisiones. ¿Tiene que haber un espacio que supere todo lo que conocemos? ¿Es Sumar el único paraguas como pasó en el 23J?
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Nunca hago de los nombres fines en sí mismos. Antes he dicho lo de reinventarse y centrarse en un proyecto de país. Eso es Sumar. Si no estuviéramos en el Gobierno, no reduciríamos la jornada laboral o no se subiría el salario mínimo. España necesita a Sumar y lo que representa. He dado a un paso al lado, pero formo parte de esos debates. Sumar es una propuesta de modernización de España. No hay nada que justifique no caminar juntas. La política es muy importante y nunca voy a hacer crecer a la derecha. Jamás. Si lo hago será por omisión o error manifiesto. Desde luego sé muy bien que la derecha y la extrema derecha causan daño. Lo que vivieron los españoles cuando gobernó la derecha fue real. Sumar es clave para que no ganen, y hay que trabajar.
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Imperios digitales, de Anu Bradford.