Muchos gobiernos del PP Y Vox están planteando eliminar la ley de Memoria Democrática y sustituirla por una ley de Concordia. Pero, ¿puede existir una ley de concordia, cuando sigue vigente la ley de Amnistía del 1977, que perdonó el genocidio y dejó impune a asesinos, torturadores y mantuvo en su sitio a jueces antidemocráticos?
La ley de Amnistía de 1977 buscaba perdonar y así pasar página sobre “los actos de intencionalidad política, cualquiera que fuese su resultado, tipificados como delitos y faltas realizados con anterioridad al día 15 de diciembre de 1976". Esto que parecía que iba a vaciar las cárceles de todas aquellas personas que habían luchado contra la dictadura se convirtió en realidad en una amnistía a los torturadores y genocidas golpistas defensores de la dictadura franquista. Esta ley fue, en realidad, el requisito que impuso la derecha golpista y continuadora de la dictadura para la tan llamada “Transición” del 1978. En resumen, una ley que acabó con la ilusión de la tan ansiada verdad , reparación y justicia de las miles de personas que fueron torturadas, humilladas, vejadas por luchar contra la dictadura fascista de Franco y lo peor dejó sin castigo a los torturadores y sobre todo el que miles de personas asesinadas cruelmente continuasen en las cunetas y fosas sin poder recibir una sepultura digna como se merecían.
Esta ley de amnistía nunca ha sido aceptada ni por las instituciones internacionales de derechos humanos ni por las asociaciones memorialistas. Ni la ley de Memoria Histórica de Zapatero, ni la ley de Memoria Democrática de Sánchez se atrevieron, ni se atreven, a derogar esa ley de amnistía y con ello la justicia que miles de ciudadanos y ciudadanas desearían, va a quedar nuevamente en barbecho. Y lo peor no es eso, lo más indigno es que continuar con esta ley de amnistía esta sirviendo para que los partidos ultra conservadores e incluso la Iglesia nacional católica continúen burlándose de las leyes de Memoria Histórica. Y así, continuar manteniendo, allí donde gobiernan, nombres de calles a genocidas fascistas, considerar a Franco a través de sus acólitos y su fascista fundación un cristiano ejemplar e incluso ofrecerles misas en su honor con una antesala anterior con cánticos anticonstitucionales como el Cara el Sol y el saludo fascista en las puertas de esas iglesias.
Y si eso fuera poco, se congratularon de poner cero euros en los presupuestos para la memoria y están proponiendo leyes de concordia en aquellas comunidades que gobiernan con Vox para eliminar u ocultar la ley de Memoria Democrática. En fin, quieren imponer una ley más afín a sus principios ideológicos. Por todo ello, hay que eliminar la ley de amnistía de 1977, puesto que su no eliminación es un acto falaz y trilero que enmienda y elimina los privilegios de los que torturaron, mataron y continúa humillando a los que en verdad necesitan dignidad, verdad, justicia y reparación.
Hay que eliminar la ley de amnistía de 1977 , puesto que su no eliminación es un acto falaz y trilero que, enmienda y elimina los privilegios de los que torturaron, mataron y continua humillando a los que en verdad necesitan dignidad , verdad, justicia y reparación
La ley de Memoria Democrática necesita que en su articulado se dignifique a todos y todas aquellas que lucharon por la libertad, contra el golpe de Estado y las consecuencias posteriores de los más de 40 años de dictadura y atropellos con torturas, encarcelaciones, juicios falsos. Y lo peor, incluso con leyes que permitieron el enriquecimiento personal de los afines al régimen y sobre todo al expolio de la Iglesia con sus inmatriculaciones arbitrarias.
La ley de Memoria Democrática debe incluir con seriedad y firmeza la derogación de la ley de amnistía del 1977 y con ello generar argumentos para otras leyes que reparen, den justicia y sobre todo pongan la verdad y dignifiquen de una vez por todas a aquellos que sufrieron el fascismo, la dictadura y sus consecuencias. Una ley que castigue a los verdaderos culpables, que no lo han recibido y circulan recibiendo honores institucionales.
Otro motivo para eliminarla es que con su mantenimiento se le da argumentos a determinados jueces conservadores para mantener privilegios, dar autorizaciones a eventos, fundaciones y personas con actitudes fascistas.
Por todo ello, por la democracia y por sus valores, si queremos una ley de Memoria Democrática real, justa y reparadora y que evite de una vez que la derecha retrograda se burle, no la cumpla y no intente reescribir la verdadera historia y lo que ocasionó el golpe de Estado y la crueldad posterior de la dictadura, se debe eliminar la de Amnistía de 1977. Y así, que los culpables paguen y se pueda reparar la indigna crueldad que, durante más de de 80 años, han sufrido los defensores de la libertad y los derechos humanos. También que se dé una digna sepultura a los miles de seres humanos que todavía hoy siguen en cunetas y fosas por el cruel genocidio franquista y el apoyo posterior de esas fuerzas ultra conservadoras falaces y negacionistas con el apoyo de una Iglesia nacional católica más del medievo que de una iglesia de la liberación. acorde con el siglo XXI. Y sobre todo, sobran y deben desaparecer y no ser aprobadas leyes de concordia fuera del contexto de lo que en realidad pasó. Un golpe de Estado, un genocidio y una dictadura, quieran o no quieran aceptarlos los herederos de esa acción tan cruel que, hoy, todavía mantiene a miles de ciudadanos y ciudadanas en fosas y a otros miles esperando. Reparación, verdad y justicia.
Ximo Estal Lizondo es socio de infoLibre.
Muchos gobiernos del PP Y Vox están planteando eliminar la ley de Memoria Democrática y sustituirla por una ley de Concordia. Pero, ¿puede existir una ley de concordia, cuando sigue vigente la ley de Amnistía del 1977, que perdonó el genocidio y dejó impune a asesinos, torturadores y mantuvo en su sitio a jueces antidemocráticos?