El Gobierno descarta la subida al diésel por falta de apoyos y pone en riesgo fondos europeos

La equiparación fiscal entre el gasoil y la gasolina está cada vez más lejos. Fuentes del Ministerio de Hacienda descartan que la subida de alrededor de 10 céntimos sobre el litro de diésel —para equipararlo a la gasolina— vaya a salir adelante próximamente porque el Gobierno no cuenta con los apoyos parlamentarios suficientes, especialmente debido al 'no' de Podemos. La medida forma parte de los compromisos de España con Bruselas y, si no se aprueba antes del 11 de abril, el Ejecutivo se enfrenta a una penalización en el siguiente tramo de los fondos europeos, que asciende a 23.900 millones entre ayudas y préstamos.
El ministerio dirigido por María Jesús Montero afirma a infoLibre que el Gobierno "sería favorable" a eliminar de manera inminente los beneficios fiscales de los que goza el diésel, "pero la enmienda ha caído y no hay apoyos suficientes" para revivirla. La medida podría salir adelante sin apoyos en forma de real decreto, pero en las siguientes cuatro semanas volvería a retirarse porque la tumbaría el Congreso en su convalidación. De hecho, la intención del Ejecutivo era aprobar la subida fiscal en forma de real decreto ley en diciembre, pero finalmente descartó esa vía.
Según el Libro Blanco de 2022 para la reforma Tributaria, la equiparación fiscal del gasoil y la gasolina aportaría al Estado 2.621 millones de euros año, de los que 1.737 vendrían del consumo residencial. La subida también reduciría un 1,56% la demanda de gasóleos. No obstante, en las recientes negociaciones entre el Gobierno y la Comisión se ha estimado que los ingresos de la medida serían de unos 1.500 millones, debido a que el consumo de gasoil está en decadencia y porque se excluiría al diésel profesional de la subida.
El principal bache del Gobierno desde hace meses para sacar adelante la subida ha sido Podemos. En noviembre tumbó, junto con los votos de PP, Vox y UPN, la enmienda del PSOE porque el Gobierno no les garantizaba la supervivencia del impuesto a las grandes energéticas, que finalmente no salió adelante. Desde Podemos confirman ahora que su posición "no ha cambiado" y que "no tiene sentido bajarle el impuesto a quien vende el combustible para subírselo al que lo compra". "No es coherente con una política social", añaden desde el partido. Por su parte, desde el PNV confirman que apoyan la medida, mientras que fuentes de Junts prefieren no trasladar su posición.
En todo caso, España no perderá el acceso a la quinta partida de los fondos europeos, que concentra 8.000 millones netos correspondientes a subvenciones y 15.900 en forma de préstamos. A partir del 11 de abril, Bruselas tendrá que evaluar cuántos de los 84 hitos comprometidos se han superado y restar de las ayudas las medidas incumplidas.
Según una enmienda que presentaron los socialistas en octubre, la intención del Gobierno es que el gasóleo de automoción pague en concepto de impuesto de hidrocarburos un total de 0,47269 euros por litro (0,40069 euros de tipo general y 0,072 euros de tipo especial), en lugar de los 0,379 euros por litro actuales (0,307 euros de tipo general y 0,072 euros de tipo especial). La idea era equiparar de esta manera la fiscalidad del diésel con la de la gasolina 98.
La medida era una de las prioridades a corto plazo de la ministra de Transición Ecológica, Sara Aagesen, para desincentivar el uso del vehículo contaminante. De hecho, Aagesen ha señalado en varias ocasiones que era lo primero que había que hacer antes de abordar la bajada del IVA a la electricidad, otra medida reclamada por la Comisión para apoyar a la industria y los hogares. Hace dos semanas le preguntaron por ello en Bruselas, y la ministra contestó que estaba trabajando "a nivel nacional para poder conseguir ese impuesto al diésel que es tan importante", pero evitó contestar a si subiría los impuestos al gasoil antes del 11 de abril.
María Jesús Montero, por su parte, abrió la puerta el pasado jueves a que la reforma se quede en un cajón. "Al final, como siempre digo, el Gobierno no se puede responsabilizar del voto de otros ni de los vetos cruzados que se pueden producir entre los partidos políticos", dijo la titular de Hacienda.
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Cristina Arjona, encargada de Movilidad en Greenpeace, opina que la equiparación de los impuestos es indispensable para que España avance en fiscalidad verde, ya que es uno de los países que más retrasados de Europa. "Por supuesto, esta recaudación tendría que dirigirse íntegramente a avanzar en mejorar el transporte público, a apoyar a las familias vulnerables y a la población rural", que será la más afectada por la medida", explica.
Según la organización Tax Foundation, España tiene uno de los impuestos al diésel más bajos de Europa. Ocupa el puesto número 22 de 27, y por detrás solo están países del este del continente, como Polonia, Hungría o Bulgaria. Si en España se pagan 0,379 céntimos en impuestos por litro de gasoil, en Portugal son 0,443, en Francia 0,594 y en Italia 0,617. A estas cifras hay que añadir después el IVA de cada país.
La Comisión está forzando a España a incrementar este impuesto porque en 2022 los Estados miembros pactaron acabar con las subvenciones a los combustibles fósiles como parte del Pacto Verde, y una medida muy común de apoyo a este sector son las ventajas fiscales. Los Estados están obligados antes del 31 de diciembre de 2030 a "la fijación de un plazo para la supresión progresiva de los subsidios a los combustibles fósiles que sea coherente con la ambición de limitar el calentamiento global a 1,5 °C". España fue el tercer país de la UE con más subsidios a la energía fósil en 2023, según la Agencia Europea de Medioambiente.