¡Que ataquen los extraterrestres!
De todos es sabido que nada une más a dos enemigos que un enemigo común más fuerte que ellos. Lo hemos visto a lo largo de toda la historia y nos lo recuerdan continuamente en el cine.
Un buen ataque extraterrestre, pero no de esos extraterrestres bajitos y cabezones a los que se les ilumina la yema del dedo mientras dicen “teléfono, mi caaaaasa”. No, los extraterrestres de Independence day o de Mars attacks!, con una tecnología y un armamento superiores… ¡qué maravilla!
Netanyahu, ese genocida irredento, se uniría a los palestinos, expertos en supervivencia, y a los de Hamás, expertos en ciudades subterráneas
Se acabarían nuestros problemas cotidianos. Netanyahu, ese genocida irredento, se uniría a los palestinos, expertos en supervivencia, y a los de Hamás, expertos en ciudades subterráneas. Sería un ejército fantástico.
Putin se pondría de acuerdo con Zelenski y ambos de la mano dirigirían el escuadrón de drones, armados hasta los dientes, contra los malvados invasores.
A Trump se le nombraría jefe supremo de todos los ejércitos terrestres, con poderes absolutos. Se le daría un rotulador gordo y lo mandaríamos a una isla en medio del Pacífico con un buen resort y lo dejaríamos allí dictando órdenes ejecutivas a diestro y siniestro… órdenes a las que nadie haría caso, por supuesto, pero él lo pasaría bien.
Europa y el resto del mundo gastarían ingentes cantidades de dinero en nuevas armas que, esta vez sí, necesitaríamos para hacer frente a la invasión.
Al final, lo más probable, habríamos destruido la Tierra por completo, los extraterrestres se irían con su invasión a otra parte y el planeta viviría una larga y tranquila paz, a la espera de la evolución de otra especie con más juicio que la nuestra.
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Senén Olano Álvarez es socio de infoLibre.