A vueltas con los salarios
Tenía yo la esperanza, cuando escribí el artículo Pisos caros o salarios de miseria y mucho más cuando, por dicho artículo, se me concedió el premio Librepensadores por la redacción de infoLibre (del cual estoy enormemente orgulloso y agradecido); tenía yo la esperanza, como digo, de que este enfoque, el que pone en el punto de mira no solo la carestía de los pisos sino también la precariedad de los salarios, tuviera algo más de repercusión, siendo consciente de las limitaciones que tiene el medio en el que se publicó el artículo y sobre todo el autor.
Pero mi esperanza se ha quedado en eso, en esperanza. Nadie ha tirado de este hilo, probablemente porque se entenderá que no es importante la cuestión que se plantea, aunque yo estoy plenamente convencido de que en España la problemática de la carestía de la vida en general y de la vivienda en particular se debe, fundamentalmente, a la precariedad de los salarios y al elevado margen de beneficio de las empresas españolas, que utilizan el salario como herramienta principal para ser competitivas. Es obvio que si los márgenes empresariales bajaran, también lo harían los precios. No olvidar que no solo los productores, del tipo que sean, son empresas, también lo son las que distribuyen y comercializan los productos.
Es obvio que si los márgenes empresariales bajaran, también lo harían los precios
Según la Agencia Tributaria, en los últimos 15 años el margen de beneficio empresarial ha pasado de estar en el 10 % en el año 2009, a superar el 13,5 % en 2024, es decir, ha crecido un 35 % y, aunque el salario medio se ha incrementado en torno al 25 % en el mismo periodo de tiempo, el poder adquisitivo de los asalariados, según informe del BBVA reserch, ha caído casi un 20 % en los cuatro últimos años, coincidiendo con la crisis de la pandemia. Sin embargo, los márgenes empresariales que en el año 2020 habían caído a niveles del año 2009, no solo se han recuperado, sino que han aumentado un 35 % en el mismo plazo. Blanco y en botella…
Sé que opinamos, dentro de la modestia de infoLibre, en una sección con mucha menos repercusión de la que tienen las reconocidas firmas que colaboran con este periódico; por eso, me atrevo a pedir que, si alguna de ellas me leyera, se planteara la posibilidad de tirar algo más de este hilo.
El Gobierno puede actuar sobre el salario mínimo y debe ocuparse de poner las bases que sostengan una economía próspera y fuerte, cosa que los datos certifican que lo está haciendo, pero al final, los que pagan el sueldo de cada trabajador no son otros que los empresarios y creo que se les debe pedir que moderen sus beneficios y que contribuyan más al bienestar de la clase trabajadora, que no es otra cosa que contribuir al bienestar del país. Que cuando hablan de la productividad de las empresas de nuestro entorno europeo, también hablen de sus márgenes.
Según el informe anual de la Dirección General de Empleo, Asuntos Sociales e Inclusión de la Comisión Europea, las empresas españolas son de las que más potencial tienen para asumir un incremento salarial que, acompañado de una mejora de la productividad, las haría más competitivas; lo que, a mi entender, viene a decir que tienen margen para mejorar los salarios e invertir en medios que permitan mejorar la productividad, lo que de manera más o menos inmediata llevaría a un aumento moderado del consumo que, además, contribuiría al mejor sostenimiento de las empresas.
Alguien pues ha de ser el Pepito Grillo del empresariado español.
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José Ramón Berné es socio de infoLibre.