estrenos

Elvis llegó de Argentina

Un fotograma de 'El último Elvis'.

Carlos Gutiérrez no es un imitador. No: Carlos Gutiérrez es el mismísimo Elvis. Solo que transmutado en obrero argentino. Un hombre con un talento extraordinario para la música que, en vez de buscar su camino, tiene el reflejo casi patológico de bautizar a su hija como Lisa Marie . Y su mujer, se dirige a ella con el apodo de Priscilla. Después del trabajo, toca en casinos y en otros locales de alterne. Sus propios temas: los del Rey que cree ser.

En su “falta de personalidad”, en ese “querer ser quien no se es”, el director Armando Bó encontró un filón para desarrollar su tragicomedia El último Elvis, que se estrena hoy en cines. “Encontré en ese tema una fascinación: en la idea de tomar la personalidad de los otros, y la idea que toma la gente de los famosos, que se olvida de que son personas comunes, que también comen y cagan”.

Esa enfermedad contemporánea, la obsesión mitificadora, se retrata con maestría cómica en el filme a través de la agencia de imitadores con la que colabora el protagonista, por la que pasan muy logrados dobles de los Beatles, de Kiss, de Iggy Pop. Pero no es ese rasgo el que a Bó le interesaba resaltar: “La peli va sobre el rencuentro de un padre y una hija, de las emociones, de cómo gracias al destino se encuentran. Es la vida de Carlos Gutiérrez”.

Esa existencia, el retazo de un tránsito desapercibido y doliente, frustrado, cobra un color y una textura especiales en el cuerpo, en la mirada y sobre todo en la voz de John McInerny, su intérprete y protagonista casi absoluto, un argentino de origen irlandés –e imitador de Elvis- con el que Bó se topó casi de casualidad. “Encontré su disco en la calle”, cuenta el director, al otro lado del teléfono en un hotel de California. “En un principio iba a ser el coach del actor de la película, pero la película fue encontrando su personaje”.

También hubo suerte en la elección de las otras dos intérpretes que completan el agridulce relato: la mujer y la hija de ese Elvis de saldo, en la vida real Griselda Siciliani y Margarita López. Como McInerny, ambas eran debutantes. “Confío en la historia y en lo que quería contar, pero sin ellos hubiera sido otra película”, señala el director, nieto del mítico actor y director argentino Armando Bó, y él mismo la cuarta pata que completa este filme de principiantes, ya que, a pesar de contar con una laureada experiencia detrás de las cámaras, principalmente en publicidad, firma con este su primer largometraje.

Un Elvis de acento argentino, el estreno más destacado de la semana

Un Elvis de acento argentino, lo más destacado de la semana

“Ha sido un salto al vacío”, concede. “Hemos confiado en el instinto, pero también hemos ensayado un montón, durante cuatro meses. Además, está la química de la actuación, y a estos actores la cámara los quería”. Tanto amor surgió que, cuenta, McInerny -que perdió 35 kilos para el papel- se ha convertido ya en una especie de celebridad en su país, donde ha participado en una serie “y está tocando por todos lados”. “Es un tipo con talento que lo tiene todo”.

De Argentina, Carlos/Elvis se traslada en la película a Graceland, la mansión de Elvis en Memphis. Pero en la realidad, la casa que se recrea es solamente un decorado. “Lo hemos hecho sin el apoyo de las Elvis Presley Enterprises”Elvis Presley Enterprises, se lamenta Bó. “Sí que filmamos en Memphis, pero nunca en Graceland, y para las canciones compramos los derechos”, explica. “Elvis no era un compositor, así que nosotros creamos toda la música y la grabamos en el estudio”.

El también guionista –coescribió, entre otros, el texto de la película de Alejandro González Iñárritu Biutiful-, se dedica estos días de promoción a concretar otros dos guiones, de una serie y un largo. También tiene pendiente de estreno el de Birdman, dirigida también por González Iñárritu, y gestiona además una productora propia. Pero por un momento, se queda defendiendo su ópera prima, una historia, que al final, en su final "ambiguo" y en cierta medida entristecedor solo quiere llevar al espectador a una conclusión: “Quererse como uno es”.

Más sobre este tema
stats