El juez libera a El Tarta y su clan de presuntos narcos del Guadalquivir avivando la sensación de impunidad

A mediados de la semana pasada, la Guardia Civil desplegaba un amplísimo operativo antidroga dirigido desde Algeciras que servía para detener a 23 personas y a registrar 20 domicilios en las localidades de San Roque, El Palmar de Troya, Trebujena, Sanlúcar de Barrameda, Rota y Lebrija. En esta última población del sur de la provincia de Sevilla se asentaba el núcleo duro de la red criminal liderada por el histórico narcotraficante apodado El Tarta. El Instituto Armado le atribuyó la capacidad para recoger grandes alijos de droga en lanchas rápidas, abastecer de combustible a las embarcaciones y enfriar la droga en contenedores marítimos ubicados en parcelas rurales y en zulos practicados bajo tierra.
Sin embargo, y a pesar de la aparente multiplicidad de indicios presentados por el EDOA de la Guardia Civil algecireña, que realizó la operación con el apoyo del Centro Regional de Análisis e Inteligencia de Narcotráfico, el titular del juzgado de Lebrija que recibió los atestados policiales decidió poner en libertad a todos y cada uno de los investigados que, por lo tanto, pueden retomar su actividad clandestina desde ya mismo.
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En la operación, según expuso la Guardia Civil en su informe, se intervinieron 452 kilos de hachís, 22.406 litros de gasolina y se recuperaron dos vehículos robados todoterreno que supuestamente se utilizaban para el transporte de la droga. Además, lograron la incautación de tres embarcaciones con un motor de 300 caballos cada una, la aprehensión de 54.840 euros en efectivo, así como gran cantidad de material electrónico e informático tales como dispositivos de geolocalización, cámaras de seguridad, teléfonos satelitales y un GPS náutico.
Todos esos indicios, sin embargo, no fueron suficientes para que el citado juez adoptase la medida privativa de libertad para ninguno de los investigados. Como resultado, una vez más, se genera una sensación de impunidad ante las actividades delictivas que se desarrollan alrededor de la introducción de drogas en el Sur de España, sensación que para nada ayuda a revertir la situación, al contrario: anima a cada vez más personas que cada vez son más jóvenes a abrazar el lucrativo negocio que domina grandes territorios en Andalucía.
La actual escalada delincuencial en el entorno del Guadalquivir, con la incautación de algunos de los alijos de cocaína más importantes de todos los tiempos y la constatación de que ya no solo es una autopista del hachís sino también de la droga colombiana no tuvo peso alguno en la decisión judicial.