GALICIA

El cambio climático y la contaminación ponen en riesgo el liderazgo mundial en mejillón de Galicia

Un bateeiro trabaja sobre su batea en la Ría de Arousa.

Marcos Pérez Pena (Praza.gal)

Galicia ha sido uno de los líderes mundiales en producción de mejillón en las últimas décadas. De hecho, todavía lo es, pero la crisis que atraviesa el sector en los últimos años y la creciente competencia de otros países están poniendo en riesgo esta condición. España es el segundo productor mundial de mejillón, después de China, aunque el país asiático dedica el grueso de su producción al consumo interno. Y, dentro de España, la mayor parte de la producción es gallega, que concentra el 95% de las bateas existentes en el Estado, concretamente en la Ría da Arousa, donde están dos de cada tres bateas gallegas.

Habitualmente la producción de las bateas gallegas ronda las 250.000 toneladas de mejillón al año. Entre 2014 y 2021 se mantuvo siempre en torno a esa cantidad, con un máximo en 2018 (279 mil toneladas). Sin embargo, los datos de 2022 y 2023 están muy por debajo de esa cifra, perdiendo incluso el nivel de las 200 mil toneladas y estableciendo un mínimo para las últimas dos décadas.

Las causas de este descenso de la producción –que se extiende a otras especies, como las almejas, los berberechos o los percebes– son múltiples, pero en ellas juega un papel fundamental el estado de las aguas de la Ría de Arousa, que sufren los efectos del cambio climático y el calentamiento del mar –con la reducción del efecto de afloramiento de las aguas frías–, además del aumento de la contaminación. En el caso del mejillón, se ha sumado la problemática específica de la crisis de la mejilla –la cría o semilla que se utiliza para nutrir las cuerdas de las bateas y producir el bivalvo–, en la que también resulta determinante la calidad de las antaño ricas aguas de Arousa.

La Plataforma en Defensa da Ría de Arousa (PDRA) advierte de que la situación que vive actualmente el mejillón —y que también hace años que sufren otras especies más sensibles— responde a problemas estructurales, que es necesario estudiar en profundidad para llegar a un diagnóstico que asegure el futuro del sector. "Hay dos grandes problemas en la Ría de Arousa: por un lado, un menor afloramiento de aguas y, por tanto, menos alimento para el mejillón. Y, por otro, una menor renovación de las aguas interiores de la ría, lo que implica que la contaminación y los vertidos de cualquier origen tienen un mayor impacto", explica su portavoz, Xaquín Rubido.

La Plataforma en Defensa da Ría de Arousa se movilizará en A Pobra do Caramiñal este 22 de marzo para señalar el "abandono del marisqueo" por parte de la Xunta, que contrasta con el "impulso descarado" de proyectos "incompatibles" con esta actividad por su impacto en el río Ulla, en referencia sobre todo al proyecto de Altri, que puede afectar directamente a las aguas de la Ría de Arousa, donde desemboca el río Ulla. 

“Desde hace más de diez años, viendo el descenso de la producción de los distintos recursos marisqueros, la Plataforma viene solicitando a la Xunta la realización de un estudio independiente que aborde de forma integral toda esta problemática para hacer un diagnóstico y así ir por delante del problema, no ir por detrás del problema, poniendo parches”, afirma Rubido.

Sin embargo, el Gobierno gallego optó por ignorar esta demanda y no tomar medidas. "La administración no está actuando de forma coherente y proporcionada a la importancia del problema", afirma el portavoz de la PDRA, quien añade que existe "una situación esquizofrénica en la Xunta: por un lado, describe la situación de la Ría de Arousa como catastrófica cuando habla con el Gobierno central, pero, a la hora de asumir sus competencias, mira para otro lado y no hace nada". La PDRA lleva años reclamando la declaración de interés general del sector del mar, el saneamiento integral de las rías y la regeneración de los bancos marisqueros.

El oro negro que produce la Ría de Arousa, que llegó a alcanzar un valor de producción de 150 millones de euros anuales, está en crisis. Y en esta crisis están en juego casi veinte mil puestos de trabajo. En este contexto han surgido duros competidores, como Chile, que cada vez tiene más presencia en todos los mercados internacionales, beneficiándose de acuerdos de libre comercio y de aranceles reducidos.

La crisis de mejilla parece haber terminado, con buenos datos de reproducción que anticipan una recuperación en la producción de mejillones para 2025 y más allá. Sin embargo, las amenazas medioambientales sobre este sector fundamental de la economía gallega continúan. Y, además, en un contexto de mayor competencia internacional: el mejillón chileno ya está aquí y amenaza con quitarle a Galicia el mercado europeo, en el caso del mejillón congelado y procesado. 

El 85% de las exportaciones gallegas de mejillón se destinan a Europa, donde cada vez llegan más mejillones procedentes de Chile, que ya envía el 47% de sus ventas internacionales a la UE. Además, el país sudamericano puede ofrecer precios más bajos porque sus costes de producción son casi la mitad que los de Galicia (0,69 euros el kilo, frente a los 1,18 euros de las bateas de Arousa).

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Rubido advierte que “la caída de la producción de nuestro propio marisco [mejillones y otras especies] viene acompañada de una bajada de precio en las lonjas”. "La razón es que el marisco extranjero ya se ha introducido masivamente en el mercado y nuestros precios no son tan competitivos. La Administración hace la vista gorda, sin garantizar la trazabilidad que permite recoger un producto con la certeza de que es de aquí", afirma.

En el propio Estado español, las importaciones de mejillón procedente de Chile están aumentando, según indican las estadísticas oficiales del Ministerio de Economía. En 2024 se importaron del país sudamericano más de 28 mil toneladas, por un coste de casi 80 millones de euros, un valor casi cuatro veces superior al de 2021.

En los últimos años, las importaciones totales de mejillón por parte del Estado español han seguido creciendo, pasando de rondar los mil millones de euros hasta 2014 a superar ampliamente los dos mil millones el año pasado. Las exportaciones también aumentaron, pero en menor medida. El saldo entre las importaciones y exportaciones de mejillón es cada vez más negativo en España y el año pasado se acercó a los mil millones de euros, de modo que el valor de las importaciones de mejillón prácticamente duplica al de las exportaciones.

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